Recién salido del horno, el último video de The Flaming Lips, especie de adelanto de «The Terror«, nuevo disco de estudio que saldrá a la luz en Abril. Y digo «especie de adelanto» porque parece ser que el sonido no tiene mucho que ver con la renovada psicodelia de la época del «Transmissions from the Satellite Heart» que caracteriza a esta nueva canción.
Hyundai la utilizará mañana en un divertido anuncio que se emitirá durante la Super Bowl en Estados Unidos, un evento en el que las compañías pagan millonadas para colocar sus productos:
No es la primera vez que se utilizan canciones del grupo para comerciales. También pasó con «Do You Realize?» o «The W.A.N.D.»
Como siempre, los de Oklahoma dándole otra vuelta de tuerca a su manera de entender la música. Uno puede esperar cualquier cosa de ellos. Parece que «The Terror» será eso exactamente. Lo esperamos con ansiedad.
Jean Renoir, el cineasta francés, escribió la letra de esta canción, a la que puso música Georges Van Paris, y que se incluyó en la película «French Cancan«(1955), del propio Renoir.
La versión original de la película fue grabada por Cora Vaucaire, y se convirtió en un clásico de la canción francesa. Ha sido interpretada por varios cantantes desde entonces, entre ellos el gran Rufus Wainwright, para la banda sonora original de la película de 2001 Moulin Rouge. Esta es su magnífica versión:
Y, ya que estoy rodeado de una panda de locos (en esta época en la que es lo único que uno puede ser), es muy probable que me vea plantado en medio de un escenario interpretándola. Sé que no le haré justicia, pero ya que estamos dispuestos, lo intentaré con toda mi alma, porque creo que es una de las canciones más hermosas que he escuchado jamás.
Les escaliers de la butte sont durs aux miséreux Les ailes des moulins protègent les amoureux.
Nueva entrega de las alucinaciones neo-psicodélicas de los de Oklahoma.
The Flaming Lips and Heady Fwends es un recopilatorio de las colaboraciones del grupo en estos dos últimos años, después de que terminara su contrato con Warner Bros, que podían encontrarse en numerosos eps y ediciones especiales. Colaboraciones con gente tan dispar como Bon Iver, Yoko Ono, Nick Cave o Erykah Badu.
Tras una primera escucha, se advierte el toque embryonic, que ya supuso una vuelta a los sonidos más crudos de la psicodelia de su primera época. Ahora, acompañados por músicos de distinta procedencia, algunos consagrados, otros no tanto, han conseguido de nuevo una colección cohesionada, sin fisuras y muy potente, a pesar de lo ecléctico de los colaboradores. Toda una sorpresa para los fans que, por supuesto, ha tenido su broche estrambótico con una edición al nivel de sus calaveras de gominola: Una serie limitada (limitadísima ) de vinilos transparentes con un líquido rojo en su interior que, sí, es sangre de los propios Flaming Lips y de algunos de los colaboradores del disco:
2012 (You Must be Upgraded), con Ke$ha, Biz Markie y Hour of the Time Majesty 12. ¿Que se acaba el mundo? Pues vale, lo que tú digas. Yo me actualizo y punto; y mientras tú te preocupas y sufres, yo lo disfruto. Más o menos es lo que nos viene a decir esta potente y corrosiva canción, preludio de la fuerza de todo el álbum.
Ashes in the Air, con Bon Iver. Como confiesa Wayne, no se encontraron en ningún momento, todo consistió en intercambio de archivos. Una canción post-apocalíptica, en línea con la anterior. Tú y yo estamos en el mismo hoyo; tú sueñas con maneras de salir y yo me acostumbro al frío. Dream pop distorsionado.
Helping the retarded to know God, con Edward Sharpe y The Magnetic Zeros. El retrasado al que se refiere la canción es el propio Wayne, en referencia a una anécdota de infancia con una chica con síndrome de Down, y cómo ésta le enseñó la empatía y la autoconfianza. Podemos oír cómo se ríen de nosotros, juzgándonos a cada momento. Me gustaría ser como tú, que no les haces ni caso. Dream pop des-distorsionado.
SuperMoon Made Me Want to Pee, con Prefuse 73. Canción de los Flaming Lips, pasada por el tamiz cósmico de Prefuse 73 (Guillermo Scott Herron). Parece que muchos amigos del grupo comentaban que la visión de la SuperLuna (que se da cada 18 años, aproximadamente, cuando la Luna se encuentra en el perigeo, su punto más cercano a la tierra y además está llena) les hizo sentir ganas de orinar. Una muestra de Power Pop psicodélico que hace de esta canción una de las más recomendables del disco por su potencia y deshinibición.
Children of the Moon, con Tame Impala. Una canción sobre el amor cósmico, en una especie de buenrrollismo hippie, cantada por Tame Impala. Muy distorsionada y, para mí, un momento de bajón que no le viene muy bien al disco, pero no está nada mal.
That Aint my Trip, con Jim James de My Morning Jacket. Una potentísima guitarra muy distorsionada, con unos coros bastante zaireekianos, para despertarnos de la anterior.
You, Man? Human???, con Nick Cave. Una especie de viaje con ácido hecho canción, con Nick Cave gritando una letra sin sentido acerca de piscinas y tijeras de podar. Muy potente, preludio paranoico del siguiente viaje lisérgico.
Im Working at NASA on Acid, con Lightning Bolt. Probablemente las dos cosas más flipantes para alguien que es capaz de meter sangre en un vinilo: trabajar en la NASA puesto de ácido. Psicodelia del siglo XXI en estado puro. Si esto lo escucharan los Mayas, dirían: ¿Veis? El mundo tal como lo conocemos se ha terminado. Estructurada en tres movimientos, separados por un one, two, three, four recitado por un gnomo, una grandiosa canción en la que lo más pequeño se fusiona con lo más grande: Le preguntaré al insecto cómo vuela. Le preguntaré otra vez: ¿Siente dolor cuando muere?
Do It!, con Yoko Ono/Plastic Ono Band. La fluxus debía estar en su salsa haciendo esta colaboración a distancia. Simplemente, ¡Hazlo! Toda la filosofía de la banda de Oklahoma en una sola frase desgañitada por una de las protagonistas del arte del siglo XX.
Is David Bowie Dying?, con Neon Indian. Pues parece que no, que no se está muriendo, que está haciendo de padrazo, pero supongo que el título se refiere a otra cosa, quizás a la muerte de una manera de hacer música, no lo sé. La letra trata sobre alguien que se separa de su funda carnal y se dirige hacia los mortales rayos del sol. Si tuviera que relacionarlo con Bowie, sería con el Hours, que es un disco realmente triste y deprimente. Otro momento de bajón en la línea del álbum, este no tan discutible como Children of the moon.
The First Time Ever I Saw Your Face, con Erykah Badu. Una preciosa canción que cantaba Roberta Flack y que alcanza cotas de belleza inigualables en esta versión. Una maravilla que ya tiene video polémico:
La primera vez que ví tu cara, pensé que el sol amanecía en tus ojos, y que la luna y las estrellas eran regalos que tú habías donado a la oscuridad y a los cielos infinitos. La primera vez que besé tu boca, sentí la tierra moverse en mis manos, como el corazón tembloroso de un pájaro cautivo. La primera vez que me acosté contigo, sentí tu corazón tan cerca del mío, y supe que nuestra alegría llenaría la tierra y duraría hasta el final de los tiempos, amor mío.
Un vídeo crudo que encaja a la perfección con la obsesión vaginal de Wayne Coyne aderezada con un mal viaje de ácido lleno de sangre y semen. Visualmente es de lo mejor que han hecho en su carrera.
Girl, Youre So Weird, con New Fumes. O cómo hacer una canción a partir de la anécdota de una pareja que se sienta en el baño a ver cómo orina el otro. Después de la maravilla anterior, aparece como el principio del epílogo que finaliza con la última canción del disco.
Esta canción también tiene un video, menos impactante que el anterior, pero que sigue con esa obsesión por el cuerpo femenino. También hecho entre amiguetes en el garaje, al más puro estilo Flaming Lips, el resultado es más dudoso estéticamente.
Tasered and Maced, con Aaron Behrens de Ghostland Observatory. Violencia policial a través de una historia contada por Aaron, cantante de Ghostland Observatory, para cerrar un disco excelente.
Resumiendo: Muy notable vuelta de los de Oklahoma, que siguen llevando al límite su filosofía, incorporando sangre fresca (nunca mejor dicho ) a su visión del rock.
Lo primero que escuché de este grupo de Sacramento, Death Grips, tiene mucho que ver con los pensamientos que a muchos nos rondan por la cabeza estos últimos meses. Fue «Guillotine«, de «Exmilitary», una maqueta distribuida por Internet. Además del nombre de la canción, tan adecuada en estos tiempos que corren, lo que realmente atrajo mi atención fue el vídeo, sencillo, rozando lo cutre, con una sola toma adobada con after effects:
Desde el primer momento me enganchó ese minimalismo distorsionado, los berridos, la saturación de la grabación y en un par de días ya estaba perdido. Seguí con «Takyon (Death Yon)», y su excelente video, de nuevo sin complejos al usar filtros:
Y, otra vez, los gritos y la saturación acompañada de sonidos electrónicos, industriales, urgentes y rabiosos (y quiero decir rabiosos de espuma en la boca y sangre infectada).
Varios meses después, Death Grips han editado su primer disco oficial, «The Money Store», y creo que ya se puede calificar de uno de los descubrimientos del año. Más elaborado que su anterior «maqueta», conserva la rabia y los ritmos enfermizos, ese «flow» tan extraño del cantante, que hace difícil calificar de hip-hop su música.
Hablando con algunos compañeros, melómanos extraños, encontré que no terminaban de hacerme caso cuando les recomendé a este grupo; decían que esto se había hecho ya, esa fusión del rap y el metal con toques de industrial y electrónica (y lo decían, por cierto, un poco asustados por mi entusiasmo). No obstante, sigo en mis trece, y creo que no estamos ante un grupo de «rap-metal-industrial»; es, simplemente, otra cosa, y la diferencia, entre otras, está en la producción, que consigue transmitir la depravación de sus letras, la paranoia de nuestra vida con una fuerza increíble.
Quizás lo que más me sorprende de este disco es lo potencialmente comercial que puede llegar a sonar, a diferencia del anterior. No sé si «ExMilitary» es más «puro» (y entiéndase «puro» como sinónimo de bestia), pero «The Money Store» es, simplemente, acojonante. Siguen sangrando los oídos, pero puedes quedar enganchado como un adolescente con su ídolo del momento. Me descubro tarareando los riffs a cada momento, cantando eso de «bitch pleeeeaaaase, you must be smoooooking roooocks» en cualquier parte (de nuevo, caras de susto de mis compañeros, que creo que ya me imaginan cogiendo una recortada y disparando a los cantamañanas que nos rodean, o a los mentirosos que nos hunden).
Gran parte de las letras son muy violentas, algunas casi incomprensibles, muy surrealistas, pero todo cuadra. Una obra de arte capta su momento, retrata el contexto, y el nuestro es un momento de rabia, indignación, paranoia y saturación de datos. Entonces este disco podría calificarse como verdadera obra de arte que atesora la inmensa podredumbre en la que hemos caído como individuos y como sociedad. Por eso este disco quedará como muestra de lo que es este 2012 apocalíptico.
En cuanto al aspecto visual, la portada nos dice bastante, pues es una imagen «incómoda», al igual que su predecesora:
«Exmilitary»
«The Money Store»
En cuanto a los videos, a pesar del aspecto «hecho en casa» que poseen, también me parecen uno de los grandes aciertos del proyecto de los de Sacramento. Ahora algo más trabajados, no dejan de usar los filtros, de manera tan descarada que, en vez de restar, suman validez a la propuesta visual.
Como muestra, tres botones: «Get Got», primer single (a veces el señor VEVO pone un anuncio antes, paciencia)
«The Fever (Aye Aye)», ciertamente enfermiza, y una de mis preferidas después de varias escuchas:
Y «I’ve seen footage», inolvidable y la clave para entender el disco; exceso de información visual («He visto imágenes, quedo paranoíco, he visto imágenes»), una de las enfermedades de nuestra época.
Este no es el tipo de música que suelo escuchar: un chico más bien «pop» que suspira con canciones de los Magnetic Fields, o se divierte con la friki-psicodelia de los Flaming Lips, o tiene sus momentos guarros con Barry White y depresivos con los Smiths, pero no sé si la radicalización se está extendiendo y yo ya me he infectado. Después de unos minutos leyendo las noticias, este disco se vuelve liberador, y escucharlo siempre será mucho mejor que coger una recortada, por muchas ganas que se tenga. Felices pesadillas.