Categoría: Música

SOS 4.8

Un pequeño resumen de los conciertos a los que asistí:

Magnetic Fields:

Un concierto frío, en su estilo. Stephin ha renacido como osito y dan ganas de comérselo. Excelentes canciones, adorable voz de barítono y un verdadero placer estar de nuevo en sus manos. Buen comienzo de festival. A Stephin podría decirle uno eso de «si tú me dices ven, lo dejo todo». La versión de «The Book of Love» fue cautivadora.

Hidrogenesse:

Señores organizadores: aclárense con el uso que le dan al auditorio durante el festival, porque es un poco ridículo. No pude verlos.

Kiko Veneno:

Sonido espectacular. Se nota dónde hay tablas. Tiró de éxitos, cosa que le agradezco, y el público disfrutó de lo lindo. Después de la frialdad (maravillosa) de los Magnetic, el extremo contrario: sangre latina y flamenca a rabiar. Estupendo.

PULP:

A medio gas, sinceramente. El espectáculo visual era estupendo, pero los encontré demasiado místicos y no me gustó demasiado

The Gossip:

Escuché unas cuantas canciones desde lejos y sonaban estupendamente (creo que a esa mujer no le hace falta micrófono).

Yuck:

No los conocía, y me parecieron un pelín aburridos. No están mal, pero no lograron enganchar. Además estaba lloviendo y eso deslució un poco su concierto. Me parecieron un poco «flipados», en el peor sentido de la palabra. Muy depresivos.

Bigott:

Sin palabras. Me declaro oficialmente fan de ese hombre. Merece la pena por la música y por el grandioso espectáculo que ofrece con su «danza moderna». Nos hizo pasar un muy buen rato. Muchísimas gracias.

Mogwai:

Exceptuando el fallo técnico después de la primera canción (por cierto, grandioso el comentario de alguien cerca de mí: «¡¡¡CTRL   ALT    SUPRIMIR!!!»), el concierto fue una orgía de ruido muy bien elaborado. Todavía me sangran los oídos. Realmente espectacular. Me gustaron bastante.

The Flaming Lips:

Desgraciadamente la palabra «corto» es la primera que viene a mi mente. Una hora escasa, que supo a poco. Por lo demás, el habitual confeti, balones, Wayne dentro de su bola de plástico sobre el público, manos gigantes, megáfono y video desde el micro… Es decir, la hostia. Me siguen pareciendo una de las experiencias en vivo más espectaculares de los últimos tiempos. Son como unos Pink Floyd caseros. No he tenido la suerte de ver a estos últimos, pero es la segunda vez que veo a Wayne y espero repetir. Hay quien denosta esta especie de «fiesta» algo infantil, como si no fuera lo suficientemente serio, como si fuera un simple ejercicio de «frikismo». Quién así lo piense, está en su derecho, pero no entiende cómo funciona la vida y el universo. Su condena será un concierto infinito de Yuck…

 

Muy buen fin de semana, en definitiva, con buena compañía, buena música y que terminó con un caldero junto al mar. Me llevo de vuelta buenos recuerdos, dos piedras de lapilli del Etna (sí, sí, del Etna), la convicción de que mi barba está de moda y nuevas amistades… ¿Qué mas se puede pedir? (Bueno, yo pediría más, pero me temo que es imposible)

Viajar a otras dimensiones y sobrevivir para contarlo

Eso es lo que parece cuando uno ve los videos de Cyriak, un animador británico, digno heredero de Rybczynski.

Con el polaco, se hablaba de la cuarta dimensión, y recuerdo estar obsesionado con la idea después de ver su obra maestra, Tango, que ahora parece tremendamente chapucera, pero que supuso el descubrimiento del potencial de los efectos de video.

Llegaron los ordenadores (y la MTV, cuando la M significaba Música, y no Mierda, como ahora), y aparecieron maravillas como las obras de Chris Cunningham o Michel Gondry, que trataban, sobre todo este último, de aportar nuevas dimensiones, literalmente, al arte del video:

Así, podemos ver a Rybczynski como hijo de la relatividad (cuatro dimensiones), a Gondry y similares, herederos de la física cuántica (universos paralelos)… Y Cyriak… bueno, para él las cuatro dimensiones se quedan cortas y multiplica sus efectos hasta el infinito, al igual que las mutaciones que padecen sus personajes. Uno se pregunta qué narices desayuna este hombre para conseguir entrar en las dimensiones enrrolladas de la teoría de cuerdas…

Cycles se parece bastante a la obra mencionada de Rybczynski y Gondry. Unos cuantos ositos de peluche bastante gamberros toman el puerto de Worthing:

En cows, cows & cows, unas tranquilas vacas se sumergen de lleno en un aquelarre de mutaciones y desplazamientos imposibles… Parece ser que a los niños les encanta:

Welcome to Kitty City, algo parecido a un video sobre seguridad vial en un universo pluridimensional habitado por gatitos capaces de plurimutar. Repito ¿Qué narices toma este hombre para desayunar?:

Y, por último, Something, para el cual no hay palabras (aviso: puede resultar un poco desagradable):

La música de estos videos también es creación suya; una música mezcla entre fractal y techno pachanguero, que realza la sensación de irrealidad de sus inquietantes creaciones. Nada más. Dulces sueños y cuidado con las «otras dimensiones»…

Found a Star in the Ground

Pues sí, The Flaming Lips han encontrado una estrella en el suelo y para celebrarlo han grabado una canción de…

¡¡¡¡¡¡6 horas!!!!!!

Es uno de esos proyectos experimentales de grabación del grupo de Oklahoma, esta vez justificado por una obra benéfica, ya que los fans que han aportado 100 dolares pueden oir su nombre durante la canción. El dinero recaudado ha ido a parar a la Central Oklahoma Humane Society y a la Academy of Contemporary Music en la University of Central Oklahoma.

No es la canción más larga de la historia, por si se lo estaban preguntando, que bizarradas hace ya mucho tiempo que se hacen (no hay que olvidarse del precedente de Satie con sus Vexations) y existen composiciones que duran años e incluso siglos que se están interpretando en estos momentos, pero quizás sea la canción editada de más duración. Si alguien se atreve, aquí están los 360 minutos de canción:

The Flaming Lips – Found a Star on the Ground [Part One of Three] by Slow•Nerve•Action 3

The Flaming Lips – Found a Star on the Ground [Part Two of Three] by Slow•Nerve•Action 2

The Flaming Lips – Found a Star on the Ground [Part Three of Three] by Slow•Nerve•Action

La canción se ha publicado junto con otras dos (de longitud convencional) en una edición especial, el Strobo Trip, que es un juguetito pensado para dar horas y horas de satisfacción. Lástima que este EP no ha salido a la venta oficialmente, porque es la bizarrada con la que sueña cualquier fan de los Flaming Lips.

Estas son las otras dos canciones, con imágenes del aparato en funcionamiento:

Butterfly, How long it takes to die?

Evil Minds

Es inevitable considerar este experimento una suerte de continuación de zaireeka, y, de hecho, el grupo sigue con la idea de experiencias simultáneas, de sonidos que el propio oyente tiene que mezclar por su cuenta, como demuestra otro experimento en el que están trabajando, Two Blobs Fucking, una serie de videos en youtube para escuchar y visualizar simultáneamente:

Experimental Music Love

The Magnetic Fields. Un pequeño vídeo de hace un par de añitos y que estaba dando tumbos por el ordenador.

Canción de vacaciones

Cuando una paloma me miraba a través de la ventana y otros fingían mientras juegan al mismo juego de siempre, Janis Joplin, cargada de kriptonita, intentaba curarme; se oyen frenazos de coche rompiendo el calor agrietado por la pólvora y los osos sueñan conmigo. Es verano.

Underworld: «Two Months Off»

Dog Man Star

Y… no pude resistir la tentación, lo que me suele pasar cuando paso por la FNAC. Así que compré la edición especial de uno de mis discos favoritos, el «dog man star», segundo álbum de estudio de Suede.

Después del tremendo bombazo de su primer disco «Suede», tenían difícil superar uno de los mayores éxitos de público y crítica del pop inglés de los 90. Y, quizás fruto de la tensión debido a las expectativas, o, más bien, por un asunto de egos encontrados, el del cantante, Brett Anderson, y el guitarrista, Bernard Butler, este último abandonó la banda antes de finalizar la grabación de «dog man star». No obstante, hay que decir que el disco cumple con las expectativas. Más maduro que su álbum de debut, pero con un sonido característico. Dice Brett Anderson:

El disco fue concebido como una larga canción de amor; un lamento por el amor perdido y una vida que se parte, una mirada al frío mar de plástico del mundo moderno; cajas registradoras y alienación, pornografía y soledad, el grito de los desposeidos, el solitario zumbido de la nada

Siempre he pensado que Suede se movían en el filo de la navaja, entre lo épico y lo hortera, y este disco consigue mantener el punto justo entre el exceso glam y la sobriedad y oscuridad de los 90.

Acompaña en esta edición al disco original unas cuantas demos de estudio, versiones inéditas y las caras B de los singles, que merecen ser recordadas. Recuerdo comprar el CD single de «The Wild Ones», en el que aparecían «The Killing of a Flash Boy» y «Whipsnade», con las que pasé una buena temporada molestando a compañeros de piso y vecinos a mediados de los 90, cantándolas a voz en grito (ya no hago esas cosas, ahora soy un ciudadano responsable…). También encontramos un DVD con entrevistas y actuaciones en directo, además del video promocional de «Stay Together» (canción que no está en ningún álbum, que apareció como single antes de «dog man star»).

Cuando uno es un adolescente, confuso sexualmente, necesitas canciones como estas. En los 70 tenían a Bowie (icono bisexual), en los 80 a The Smiths (Morrissey como estereotipo del homosexual que descubre que su vida es una mierda), y en los 90 tuvimos a Suede (¿Qué importa tu orientación? Sólo queremos alguien que nos ame para luchar juntos contra el mundo). Es muy agradable volver a escuchar estos himnos a la confusión de nuestro complicado mundo, recordar a Brett Anderson moviéndose como una serpiente a escasos metros de mi cabeza en Benicassim, gritando como un poseso estas canciones.

Pero mejor escuchar algo de esta espléndida obra maestra. Del disco oficial, «The Asphalt World»:

«Y así es como uno se siente cuando el sexo se vuelve cruel»

Una de las caras B, «The killing of a Flash Boy»:

«Piensa en el mar mientras me asesinas»