Muy buen trabajo de Jónatan Grétarsson para la canción «Vietnam» de John Grant:
Una canción sobre el silencio, que comienza con la voz de Grant acompañada de una batería y breves pinceladas del piano, con la sensación de que no está en tono, pero que poco a poco se va centrando gracias al bajo hasta llegar al melancólico y sugerente estribillo: «Tu silencio es como un arma, es como una bomba nuclear, como el Agente Naranja que solían utilizar en Vietnam. Y va acompañado por una apatía ensordecedora, que sabes que es completa y perfecta, y la blandes sin miedo»
Perfecta combinación de imagen y música, un bonito ejemplo del ambiente que es capaz de crear Grant.
Este señor de mirada torva, con cara de pocos amigos, es John Grant, un verdadero descubrimiento en este tórrido verano. Viene a sumarse a una lista de autores sin complejos, siguiendo la estela de gente de la talla de Rufus Wainwright o Stephin Merrit. Todo un señor cantando sobre sus relaciones con hombres, el amor y el desamor, el miedo, la superación y animando a los jóvenes a ser fuertes y no dejar que las heridas que producen los prejuicios de los demás se infecten.
Lo primero que sorprende de Grant es su sinceridad arrolladora. Una música que no es especialmente novedosa, pero que funciona perfectamente como canal para desahogarse y ayudar al desahogo de los escuchantes. Tanto este disco como su primer largo en solitario, Queen of Denmark, son retazos autobiográficos aliñados con fina ironía, melancolía y algo de buen humor.
Todo el disco se deja llevar por el sonido de sintetizador de los años 80. Algunas canciones son más tecno ochentero que el tecno ochentero, perfectas canciones replicantes ( You Dont Have To, Sensitive New Age Guy). La belleza de los coros, con Sinnead OConnor como acompañante de lujo (Vietnam, It Doesnt Matter To Him, Why Dont You Love Me Anymore). La sinceridad ya mencionada que en algunos momentos es sangrante (Ernest Borgnine, Glacier, I Hate This Town). Y, por supuesto, la comedia engarzada de manera sutil entre estereotipadas canciones de amor y odio (GMF, Black Belt).
Solamente con escuchar la primera canción, la que da título al disco, ya se puede sentir lo especial de este artista. Haciendo referencia a las hojas plateadas de los olivos rusos de california brillando a la luz de la luna, es la oportunidad para deleitarse con ese sonido de sintetizador robado a la década de los 80, en una mezcla coherente y perfecta con la aterciopelada voz de Grant y unos violines susurrantes. Reflexiones de conductor noctámbulo que son el comienzo de un disco más que recomendable.
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Y, ¿qué decir de la portada? Que es todo un acierto. Ya no necesitamos sentirnos doblemente culpables por tener como amor platónico al malo barbudo de la película. Secretamente repudiabas al estilizado y depilado protagonista y a sus ñoñas amantes. Ahora es el cultivado rufián, y no un efebo entrado en años, el que canta bellas canciones de amor y sabes con certeza que están dedicadas a ti, que ya tienes claro que el lado oscuro es mucho más interesante. Muy agradecido, John.
Antes de meternos de lleno en The Terror, un video del anterior disco del grupo de Oklahoma. La canción es Ashes in the Air, una colaboración con Bon Iver.
Cada vez hacen mejores videos, pero, aviso para navegantes: contiene imágenes desagradables.
Me gusta especialmente la integración de los diseños de ruidos visuales verticales que han estado utilizando para las colaboraciones de los últimos 2 años.
Un par de videos que he encontrado en YouTube con parte de las sesiones de grabación del nuevo disco de The Flaming Lips, «The Terror» que saldrá a la venta físicamente en abril:
Un sonido oscuro, con muchos efectos
No me extraña que les salga un trabajo tan perturbador con esa monja enana leyendo la biblia que preside el estudio…
En palabras de Wayne Coyne:
¿Por qué haríamos esta música que es «El Terror», este disco oscuro y perturbador? No quiero conocer la respuesta que creo que surgiría. Quizás este sea el principio de la respuesta.
Si tenemos amor, damos amor y conocemos el amor, estamos realmente vivos, y si no hay amor, no habría vida. El Terror, que ahora conocemos, es que incluso sin amor, la vida sigue… simplemente seguimos adelante… No llega la misericordia de la muerte.
Ya veremos el resultado final. Sin duda, será interesante.