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Noche

Oscuras, gigantescas mariposas negras
mataron el brillo del sol.
Como el libro sellado de un hechicero,
el horizonte duerme en silencio.

Desde la profundidad perdida,
los vapores traen consigo su aroma matando los recuerdos.
Oscuras, gigantescas mariposas negras
mataron el brillo del sol.

Y del cielo hacia la tierra,
bajan oscilando pesadamente,
invisibles monstruos, al corazón de los hombres . . .
Oscuras, gigantescas mariposas negras.

Albert Giraud
Música: Arnold Schoenberg

OT al vertedero

Se cargan Operación Triunfo, parece ser que debido a las bajas audiencias.

Para todos los participantes, pasados, presentes y ¿futuros?, y para todos los fans un mensaje de optimismo:

no todo está perdido, siempre nos quedará el vertedero de Sao Paulo:

«¿Cuántas cepas de la gripe española o de Carbunclo empapando fotos de Natalia de Operación Triunfo…?»

Colorete y Quitasueño

Nacho Umbert & La Compañía / Colorete y Quitasueño:

____________

Niño marica
solían llamarte las ratas del pueblo
Mierda de infancia
esquivando pedradas
paletos, animales

Fin de semana
se encienden las luces ya,
se acaba la farsa.
Te vistes de negro,
tacones y pluma, colorete y quitasueño

Noches de colores,
de secretos en los baños,
apareces cada viernes
puntual como un reloj
en la Divina, reputada discoteca
clandestina
te hablan, te miran, te adoran,
susurran que te quieren,
ladrones, princesas, payasos,
macarras, modernas
y actores tan guapos…

Te va, te va, te va, te va, la noche y el compás de las miradas
Te va, te va, te va, te va, la noche en el fragor de la batalla
Te va, te va, te va, te va, comprar en las boutiques de temporada
Te va, te va, te va, te va, la fiesta y no dormir nunca en tu cama

Noches de colores,
de secretos en los baños,
apareces puntual en la Divina

Noches de colores,
de secretos en los baños,
apareces puntual en la Divina,
reputada discoteca clandestina

Yoshimi battles the pink robots


«The test begins…. NOW!!»

Con esta frase de los tiempos de «Zaireeka» comienza el trabajo más accesible de los de Oklahoma. Editado en el 2002, es el disco perfecto para introducirse en su peculiar mundo sonoro.
Con los logros conseguidos en sus dos discos anteriores ejecutan una encomiable pieza de pop-indie-rock que sigue la estela de «The Soft Bulletin», con un toque más comercial, sin por ello traicionar el espíritu del grupo, aunque muchos fans de la época del «Clouds Taste Metallic» no lo vieran así.

Algunas canciones tienen una temática similar, acerca de una chica que libra al mundo de unos malvados robots rosas, por lo que puede parecer un disco conceptual, pero la mayoría de letras no hacen referencia a esa idea y se centran en algunos temas ya tratados por la banda, con un toque filosófico, científico y, por qué no decirlo, de «auto-ayuda».

«Fight Test», la primera canción, tiene muchas similitudes con una canción de Cat Stevens (Yusuf Islam): «Father and Son». Wayne Coyne alega que no era consciente de ese parecido (no sé si creerle…). De todos modos, un buen tema sobre la lucha, inevitable en algunos momentos de la vida, aderezado con una reflexión existencial: «No sé dónde terminan los rayos del sol y empieza la luz de las estrellas… es todo un misterio. Y no sé cómo un hombre decide lo que es bueno para su propia vida… es todo un misterio».
«One More Robot/Sympathy 3000-21» habla sobre un robot que comienza a sentir, algo muy «dickiano». Incluso los malos de la película tienen sentimientos. Musicalmente es uno de los temas más atractivos del disco, incluso con toques parecidos al trip-hop.
«Yoshimi battles the Pink Robots Part 1» retrata la desigual lucha entre Yoshimi, una chica, y los malvados robots programados para destruirnos: «Oh Yoshimi, nadie me cree, pero tú no vas a dejar que esos robots me derroten». Un verdadero entretenimiento musical, la canción más pegadiza del disco, ideal para cantar a coro en los conciertos. Y «Yoshimi battles the Pink Robots Part 2» es la escenificación sonora de la encarnizada lucha de la que Yoshimi sale ganadora. Es un tema instrumental (con gritos), cercano a lo que harían un año después Radiohead con su Mixomatosis.

Y aquí se acaban las historias de robots propiamente dichas. «In the morning of the magicians», Wayne nos canta sobre el amor sobre una base trip-hopera llena de loops, efectos sonoros y dulces melodías: «¿Qué son el amor y el odio? ¿Por qué importa? ¿Es amar un desperdicio? ¿Cómo puede ser que importe?».
«Ego tripping at the gates of hell», «Are you a hipnotist» y «It’s summertime» siguen la misma tónica sonora y lírica: Canciones con efectos sonoros, psicodélicos, letras sobre la vida y el amor, el solipsismo… Son canciones muy evocadoras, en las que la (peculiar) voz de Wayne encaja perfectamente.
Pero la joya del disco, sin duda, es «Do you realize??», donde la banda echa el resto. Una canción prácticamente perfecta, desde esa cuenta distorsionada del principio, los violines, campanas, hacen de ella una obra épica, con una de las letras más hermosas del pop:

«¿Te das cuenta de que tienes la cara más hermosa? ¿Te das cuenta de que flotamos en el espacio? ¿Te das cuenta de que lloraste de felicidad? ¿Te das cuenta de que todo aquel al que conoces morirá algún día? Así, en vez de ir despidiéndote, hazles ver que te das cuenta de que la vida pasa rápido, que es difícil hacer que las cosas buenas duren, que te das cuenta de que el sol no se pone: es sólo una ilusión provocada por la rotación del mundo».

No en vano es su canción más versionada y fue nombrada la Canción Rock Oficial del estado de Oklahoma. Es, simplemente, preciosa.

«All we have is now», cuenta cómo el protagonista se encuentra con su yo futuro: «No vamos a conseguirlo, me explicó cómo sería el fin: Tú y yo nunca formaremos parte del futuro, todo lo que tenemos es el ahora». De nuevo la idea: disfruta de la vida y no te preocupes demasiado por lo que vendrá.
Y el disco termina en Marte: «Approaching Pavonis Mons By Balloon (Utopia Planitia)», un tema instrumental que pone punto y final a los Flaming Lips más Sci-Fi.

La producción del disco cuenta con Dave Fridmann de nuevo y es excelente: no es nada fácil orquestar toda la parafernalia de efectos sonoros con los que el grupo adorna sus canciones.

Después de una gran obra como «The Soft Bulletin» parecía difícil conseguir algo tan brillante como este Yoshimi, que se mantiene como uno de los discos más interesantes del pop de la primera década del nuevo siglo.

Como curiosidad, en la edición del CD se incorporó un mensaje «secreto» en uno de los laterales interiores del disco, que reza: «Has descubierto el mensaje secreto. ¿Tienes demasiado tiempo en tus manos? …Déjalo marchar.»

Yoshimi battles the pink robots, part 1

Do you realize??

Pink Martini

Antonio, de nuevo, me descubre un grupo interesante: Pink Martini.
Esta canción, Splendor in the Grass, pertenece al disco homónimo de 2009, que recomiendo escuchar, sobre todo en estas noches de verano estrelladas. Contiene una colaboración excepcional: Chavela Vargas, cantando su «Piensa en mí».

Este es el video oficial, rodado en Los Angeles, aunque hay unos cuantos más no oficiales rondando por el tubo. La música clásica engarzada en mitad de la canción es el principio del Concierto para piano Nº 1 de Tchaikovsky, una de las composiciones que más admiro (después de todo, Tchaikovsky salvó mi vida).

The Soft Bulletin

soft bulletin

Durante la grabación de Zaireeka, el grupo preparaba canciones para su siguiente disco, el que sería «The Soft Bulletin«, editado en 1999. De hecho, algunos de los temas presentes aquí surgieron como ideas para incluir en Zaireeka, pero que descartaron como imposibles de producir para el formato de cuádruple CD.

Este disco supuso el mayor éxito de crítica de la banda hasta el momento (para muchos críticos es uno de los mejores discos de la década de los 90). El grupo se «reinventó», abandonó el sonido guitarrero, herencia de sus inicios hardcore, para desembocar en una especie de pop surrealista, con una producción muy cuidada con un mayor uso de sintetizadores y efectos de sonido y melodías más accesibles junto a letras más elaboradas.

El disco fue reeditado en el 2006, con la lista de canciones en el orden original que tenía la banda en mente y con un DVD con extras y con sonido Dolby Digital 5.1 Surround Sound (una herencia de sus experiencias cuadrofónicas en Zaireeka).

Hay muchos momentos destacables en esta obra, pero, sin duda, el increíble comienzo con «Race for the Prize» es admirable por su potencia, que sirve de preámbulo al marcado carácter optimista que impregna a todo el disco. Es una canción sobre la ciencia, acerca de la lucha de dos científicos por encontrar una cura, el premio al que aspiran. Pero la letra nos recuerda que no son Dioses, sino «humanos, con mujer e hijos».

Es una temática parecida al que sería el segundo single, «Waitin’ for Superman«, la canción que más repercusión tuvo, en la que se nos pide que no esperemos a Superman, que él ya tiene bastante, y que intentemos solucionar nuestros problemas lo mejor que podamos.

«Race for the Prize» enlaza con otra canción dedicada a la ciencia, «A Spoonful Weighs a Ton«, también sobre científicos que salvan a la humanidad, incluso aunque tengan que elevar el sol, tan pesado que «una cucharada pesa una tonelada». Los arreglos de esta canción rozan la horterada, con arpas flotando entre instrumentos de viento, aunque ese ambiente idílico se rompe varias veces con unos rotundos sonidos «power pop». Y, por supuesto, no hay que dejar pasar los impresionantes gallos de Wayne Coyne.

«The Spark that Bled» es una extraña canción, que recuerda bastante a Yes, por la voz aguda y la estructura en pequeños movimientos, a la manera del rock progresivo. En cuanto a la letra, es una de las más brillantes: «I accidentally touched my head, and noticed that I had been bleeding, for how long I didn’t know. What was this -I thought- that struck me? What kind of weapons have they got? The softest bullet ever shot…» (Toqué accidentalmente mi cabeza, y me dí cuenta de que había estado sangrando, no sabía por cuanto tiempo. ¿Qué es eso -pensé- que me ha golpeado? ¿Qué tipo de armas tienen? La bala más suave jamás disparada…)

La grabación del disco, después del esfuerzo realizado con Zaireeka, no ocurrió en el mejor momento para la banda. El bajista, Michael Ivins, sufrió un accidente de tráfico y Steven Drozd tenía problemas muy graves con la heroina. Estuvo a punto de perder un brazo debido a la infección producida por los pinchazos. Cuando los compañeros le preguntaron, dijo que le había picado una araña, y en esta anécdota se basa «The Spiderbite Song» (La canción de la picadura de araña): «I was glad that it didn’t destroy you, how sad that would be, ‘cause if it destroys you, it would destroy me» (Me alegro de que no te destruyera, qué triste sería eso, porque si te destruye a tí, me destruiría a mi)

El momento más inspirado del disco, para mí, llega con «Suddenly Everything Has Changed«, una canción sobre esos momentos banales, que no tienen nada de especial (doblar la ropa o colocar la compra) pero en los que, de repente, te das cuenta de que tu vida es muy distinta de lo que solía ser y que todo ha cambiado, un sentimiento de trascendencia que llega en momentos intrascendentes.
Sigue la inspiración con «The Gash» (La herida), que nos dice que no somos los únicos con problemas, que todos tenemos alguna herida o cicatriz y que, aunque duela, hay que avanzar.
Y cierra esta pequeña trilogía «Feeling Yourself Disintegrate«, que trata sobre el amor y la muerte, la aceptación del momento en el que sientes cómo te desintegras…

Éste es un disco de obligada escucha. Puede no gustar, puede desesperar la voz de Coyne, encontrarlo demasiado acaramelado,pero, aún así, merece la pena acercarse a él, porque puede producir sensaciones muy intensas y hacer que te conozcas a tí mismo un poco mejor; y esto no es fácil de encontrar. A disfrutarlo.

Race for the Prize:

Feeling Yourself Disintegrate: