La ciencia en la sombra, J. M. Mullet
Un acercamiento a la ciencia forense, escrito por el Dr. en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia, J. M. Mullet. Con morbosas anécdotas de crímenes (resueltos y sin resolver) de nuestra historia reciente, Mullet nos acompaña en un recorrido por los diferentes métodos de investigación forense que se utilizan y se han utilizado para la resolución de todo tipo de casos. Las referencias a series de televisión que basan sus guiones en dichas técnicas (Bones, CSI,…) hacen que sea una lectura muy amena, aunque uno tiene que tener buen estómago para digerir tando cadáver…

2312, Kim Stanley Robinson
Una novela que funciona como extensión de su trilogía de Marte, enmarcando esta vez la acción en todo el sistema solar. Como es habitual en el autor, muy bien documentada mezcla de ciencia ficción político-social y «space opera» que no decae en ningún momento. Es admirable el nivel de detalle que consigue cuando describe el contexto tecnológico, cultural o paisajístico que rodea a la acción.

El universo en una taza de café, Jordi Pereyra
Un acercamiento a la astronomía y su historia dirigido a lectores sin conocimientos científicos. El autor consigue un libro fluido que abarca los aspectos más importantes del estudio de los astros a través de la historia hasta desembarcar en las teorías astrofísicas actuales. No estaría de más que en sucesivas ediciones se corrigieran algunos errores («solsticio de otoño», «las estrellas salen por el oeste y se ponen por el este») que empañan este esfuerzo divulgativo que es muy necesario en nuestro país.

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski
La lectura de esta novela experimental es, literalmente, agotadora. Nunca le he dado tantas vueltas a un libro… Asistimos a la lectura de la transcripción de un manuscrito en el que se cuenta la supuesta historia de un fotógrafo cuya casa tiene un comportamiento algo extraño. Dicho manuscrito está tachonado con numerosas referencias a libros, películas, documentales, revistas, conferencias, etc., que parecen proceder de un universo paralelo. Una complicada trama en la que fantasía y realidad se mezclan como las dos tiras de un velcro. Necesitaría una reseña más amplia, pero estoy demasiado ocupado midiendo el pasillo de mi piso.

El silencio de los animales, John Gray
Excelente ensayo del filósofo británico en el que revisa el mito del progreso como un hecho inapelable. Una valiente reflexión sobre nuestra condición como único animal pensante, que me recordó a los temas tratados, desde otra perspectiva, por Ligotti en «La conspiración contra la especie humana».
Silencio místico sin dios que «lo único que ofrece es el mero ser. No hay redención de la condicion humana, pero no hay necesidad de redención.» Lectura imprescindible en estos tiempos.
«Cuando uno piensa en la vida como un estado de constante inquietud, necesita estar distraído constantemente. El trabajo sirve como barrera frente a la carga más pesada del estar sin nada que hacer, incluso el camino hasta el trabajo contribuye a amortiguar el constante murmullo interior»
John Gray



Todos estos años los sueños pudieron ser mantenidos a raya. Pero tú has confraternizado con ellos, sé que lo hiciste. Cometí un error contigo. Permitiste que mi ángel fuera envenenado por los sueños que no pudiste negar. Era un ángel, ¿lo sabías? Estaba libre de cualquier pensamiento y libre de cualquier sueño. Y tú eres quien lo hiciste pensar y soñar, y ahora está muriéndose. Y no está muriendo como ángel, sino como demonio ¿Quieres ver cómo es ahora? -dijo señalando hacia la puerta que conducía al sótano de la casa -. Sí, está allí abajo porque ya no es como era y ya no podía permanecer donde estaba. Se marchó reptando con su propio cuerpo, el cuerpo de un demonio. Y tiene sus propios sueños, los sueños de un demonio. Está soñando y muriendo por sus sueños.
¿Qué crimen o maldición le obliga a regresar una y otra vez a esta misma rueca de terror, para hilar sus cuentos, que siempre hablan de la extrañeza y el horror de las cosas? ¿Cuándo pondrá fin a su relato? Nos ha contado tantas cosas y nos contará aún más y, sin embargo, nunca dirá su nombre. No antes del último segundo de su vida decrépita y no después del comienzo de todos los nuevos nombres y no hasta que el propio tiempo haya borrado todos los nombres y no hasta que el propio tiempo haya borrado todos los nombres y haya extinguido todas las vidas. Pero hasta entonces, todos necesitan un nombre. Todos deben ser llamados de laguna manera. ¿Y cuál podríamos decir que es el nombre de todos?