
Lisa Randall nos propone en este libro de divulgación un repaso a los avances en la física del siglo XX y las especulaciones actuales que exploran la posibilidad de que nuestro universo cuente con dimensiones extras todavía no descubiertas.
El texto está escrito en 2005 y si uno está al tanto de los últimos descubrimientos (bosón de Higgs, ondas gravitacionales) puede darse cuenta de lo rápido que avanza la física en este principio de siglo. A pesar de ello, Universos Ocultos es un libro que resume de manera inteligible para el lector que no es especialista en estos temas el apabullante mundo de la física de partículas experimental y los modelos teóricos que intentan explicarlo. Modelos que van por buen camino, pues algunas de sus predicciones experimentales se están cumpliendo. Pero siempre quedan misterios por descubrir y el modelo estándar, aunque preciso hasta extremos inimaginables, todavía necesita de una explicación coherente de sus características.
La aparición de la teoría de cuerdas supuso una revolución en la manera de afrontar las investigaciones teóricas posteriores, algo que completara y explicara el modelo estándar. Pero venía con un regalo envenenado: dimensiones extras. Y la pregunta obvia: ¿Dónde están esas dimensiones extras? La primera opción es que son tan pequeñas que no las vemos; además, estarían enrolladas. Pero a finales de los 90 una nueva idea surgió, transformando la teoría de cuerdas en una nueva teoría, la teoría de branas, en la que estos nuevos entes, de varias dimensiones, podían explicar un universo con dimensiones enormes (incluso infinitas) que no serían visibles. La propia autora, en colaboración con otros físicos teóricos, ha propuesto diversos tipos de universo con esas dimensiones macroscópicas, algo que explica en el libro de manera elegante y sencilla, dentro de lo posible. También analiza la posibilidad de que alguna de estas configuraciones pueda ser comprobada con experimentos como los realizados en el LHC, pues predicen la aparición de algunas partículas que podrían ser la pista de esas dimensiones ocultas.








Todos estos años los sueños pudieron ser mantenidos a raya. Pero tú has confraternizado con ellos, sé que lo hiciste. Cometí un error contigo. Permitiste que mi ángel fuera envenenado por los sueños que no pudiste negar. Era un ángel, ¿lo sabías? Estaba libre de cualquier pensamiento y libre de cualquier sueño. Y tú eres quien lo hiciste pensar y soñar, y ahora está muriéndose. Y no está muriendo como ángel, sino como demonio ¿Quieres ver cómo es ahora? -dijo señalando hacia la puerta que conducía al sótano de la casa -. Sí, está allí abajo porque ya no es como era y ya no podía permanecer donde estaba. Se marchó reptando con su propio cuerpo, el cuerpo de un demonio. Y tiene sus propios sueños, los sueños de un demonio. Está soñando y muriendo por sus sueños.