Los últimos tres minutos

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Haciendo referencia al famoso “Los tres primeros minutos del universo”, del Nobel Steven Weinberg, Paul Davies realiza en este libro un recorrido por los posibles finales del universo.

Después de analizar los posibles finales de nuestro planeta, incluyendo el que es aceptado por la comunidad científica (achicharrada por un sol convertido en supergigante roja, dentro de más de 3000 millones de años), pasa a describirnos las varias opciones a las que se enfrenta el universo en conjunto, que, básicamente, dependen de la cantidad de materia existente. Si no es suficiente para volver a contraerlo, gracias a la fuerza de la gravedad, en un “gran crujido” final, estaría condenado a expanderse infinitamente, diluyéndose cada vez más y convirtiéndose en un lugar oscuro, una sopa inconcebiblemente diluida compuesta por electrones y positrones, sucumbiendo a la segunda ley de la termodinámica, a la tiranía del aumento de la entropía.

Si la masa del universo supera un tamaño crítico, el escenario cambia por completo: Las galaxias comenzarán a frenar su huida y volverán a juntarse debido a la atracción gravitatoria, para terminar como empezó, en una singularidad espacio-temporal de la que no podría escapar y, simplemente, desaparecería.

Entre esas dos opciones, otra amplia gama de posibilidades: Un universo que estalla y encoge constantemente, universos “burbuja” debido a fluctuaciones en el proceso de inflación, multiuniversos, y, la opción más desesperánzadora, la degeneración del vacío, algo que podría estar ya ocurriendo y del que no tendríamos noticias hasta que, en un nanosegundo, todo lo que nos rodea, degeneraría y se desvanecería para siempre…

Uno de los aspectos más interesantes del libro es el estudio de la posibilidad de supervivencia de cualquier especie “sentiente” en todos esos escenarios. Menciona los estudios de Frank J. Tipler presentados en ese curioso libro que es “La Física de la Inmortalidad” (un libro de física que intenta demostrar la posibilidad de la vida después de la muerte…), y otros científicos que han tratado el tema.

Los últimos tres minutos” es un libro de divulgación sencillo de comprender y una buena manera de entrar, aunque sea tangencialmente, en las últimas investigaciones cosmológicas sobre el destino final del universo.

Un único comentario más sobre la traducción del término anglosajón “big bang“. El traductor decide utilizar la expresión “gran pum“, siguiendo una propuesta de Octavio Paz, como una manera de mantener la naturaleza onomatopéyica de la expresión original. Como comenta el traductor:

En todo caso, no parece mal intentar liberarse de expresiones que contaminan el
castellano sin ofrecer nada a cambio y que pueden tener, a lo que se ve, traducciones correctas y de sentido completo.

No niego que es una traducción correcta y con sentido completo, pero no entiendo el porqué de intentar conservar la onomatopeya. Si en el idioma inglés predominan los verbos y sustantivos onomatopéyicos es problema suyo… Me parece bien castellanizar la expresión, pero al ceder en conservar la onomatopeya, surge algo artificial (y un tanto ridículo, si se me permite). No veo qué problema hay en utilizar “gran explosión”. Es sólo una opinión.