Etiqueta: Fotografía

Amberes

Si llegas a Antwerpen/Anvers en tren, lo primero que te recibe es la espectacular estación ferroviaria, que más bien parece un palacio:

antwerpen2

Esta ciudad belga, de casi medio millón de habitantes, está llena de vida, de comercios y de diamantes. Cerca de Holanda, es la ciudad donde trabajó Rubens, forma parte del Camino de Santiago y cuenta con monumentos tan impresionantes como su catedral.

antwerpen1La torre de la catedral, vista desde el río.

Aunque la visita se redujo a unas cuantas horas, fue suficiente para apreciar lo especial que es esta ciudad. Merece una visita mucho más calmada para poder saborearla bien.

antwerpen3Descendimiento de la cruz de Rubens, un tríptico que se conserva en la catedral de Amberes. Espectacular.

antwerpen4Estatua de Rubens, con la catedral de fondo.

antwerpen5Fuente del Brabo, en la plaza del ayuntamiento, representación de la leyenda que da nombre a la ciudad. (Y a sus pies un servidor, con guía de Bélgica en mano)

Brujas y Gante

Gante y Brujas. Dos ciudades, al oeste de Bélgica, de visita obligada. Gante (Gant/Gend), con más de 200.000 habitantes y una zona histórica increíble, destacando las imponentes tres torres de la catedral de Sint Baaf, el Belfort y la iglesia de San Nicolas:

gent1

Una foto del interior de San Nicolás:

gent2

Siguiendo hacia el oeste, hacia el mar, adornada por numerosos canales y con un aspecto de cuento de hadas, se encuentra Brujas (Brugge/Bruges). Declarada patrimonio de la humanidad, no hay fotos que valgan. Nada como darse un paseo en barco por los canales y disfrutarla.

brujas2

brujas1

 

Lovaina

O lo que es lo mismo, Leuven, la ciudad universitaria por excelencia de Bélgica. Es sede de la universidad católica más antigua del mundo, que se escindió en 1968 por causas lingüísticas (y que provocó la creación de otra ciudad universitaria en tierras francófonas, Louvain la Neuve).

Un par de fotografías de la plaza con el espectacular ayuntamiento (adornado con más de 300 esculturas) y del Meester Jan (el maestro Juan), situado en la catedral y  que golpea la campana para dar la hora:

leuven1

leuven2

Bruselas

A pesar de la mala situación económica, del susto que recibimos todos los funcionarios de Castilla La Mancha a finales de Junio al ver que la nómina no aparecía por ningún lado (afortunadamente llegó el 1 de Julio), de los buitres de RyanAir (por no llamarles directamente h**** de p***) y del cansancio acumulado (físico y psicológico) de este año, por fin surgió la oportunidad de realizar un viaje al extranjero, una de las mejores maneras de recargar pilas, olvidar problemas y disfrutar de la vida. Y los destinos elegidos fueron Bélgica y Holanda. Aquí dejo unas fotos de Bruselas:

 

bruselas1

La Grand Place, principal atractivo turístico de Bruselas.

Tres vistas nocturnas de la estatua de Everard ‘t Serclaes, manoseada por miles de turistas que siguen la tradición de tocarla para atraer la buena suerte. Está ubicada en una de las calles que desemboca en la Grand Place.

bruselas2

bruselas4

bruselas3

 

La otra gran atracción turística de Bruselas es, por supuesto, el famoso Atomium, del que tengo fotografías pero que no cuelgo aquí porque está protegido por derechos de autor. (Tiene narices: un monumento público, que imita una estructura natural, la de un cristal de hierro, pagado con dinero público y expuesto en un espacio público…)





Diálogo

A: Está amaneciendo
D: Sí, pero todavía está oscuro. Aún pueden verse algunas estrellas. Venus no ha perdido nada de su fuerza.
A: Venus es hermoso, sí, pero el sol quiere salir, me parece que puedo empezar a sentir su calor.
D: Tienes razón; es hora de dormir.
A: ¿Tan pronto? Creía que todavía nos quedaban unos minutos…
D: No, ya está amaneciendo.

conjunción

En la Luna

Pasé tanto tiempo en la Luna, que se me olvidó cómo olía la Tierra. La luz del agua, se me olvidó. Las mareas que durante tanto tiempo ayudé a provocar, se me olvidaron; su vaivén y su aroma húmedo. El sonido de los insectos, sus picaduras, su color oscuro, se evaporaron y mi cabeza no los recordaba. Ni las sombras difusas en un día nublado, ni el color del viento en un día de otoño; ni siquiera la piel de las personas, el pelo de un gato esquivo o las plumas de los gorriones insomnes. Sólo vivía el silencio. Fue entonces cuando caí de nuevo y desperté del golpe. ¡No recordaba cómo se parecía la Tierra a la Luna!

luna