Categoría: Libros

Alicia en el país de los cuantos

Una alegoría de la física cuántica.alicia

Loable intento de hacer accesible un tema tan lejano al sentido común como es la Física Cuántica.

R. Gilmore, basándose en el mundo imaginado por L. Carrol, repasa aspectos básicos de las investigaciones más importantes en la física de partículas elementales. Darle sentido al zoológico que ha ido surgiendo gracias a los experimentos con aceleradores fue la principal ocupación de los físicos del pasado siglo, que crearon un modelo en el que encajan y son explicadas todas las partículas.

Así, nos encontramos con fotones, electrones, protones, neutrones, muones e incluso quarks, a los que el autor caracteriza como personajes secundarios dotados de distintos comportamientos análagos a sus propiedades físicas.

No habrá sido tarea fácil escribir un libro como este, ni es fácil leerlo, pues recorrer todos los recovecos de la teoría cuántica en unas escasas 300 páginas es ciertamente arduo, pero al menos los conceptos elementales quedan claros y es una buena menra de comprender la lógica de la física actual, en la que el sentido común de nuestra experiencia macroscópica no tiene ningún valor.

Lo mejor de «Fantasy & Science Fiction»

04Recopilación que incluye los seis primeros números monográficos de la revista «Fantasy & Science Fiction», en los que se rinde homenaje a importantes escritores de ciencia ficción.

Así, encontramos relatos de Theodore Sturgeon (septiembre 1962), Ray Bradbury (mayo 1963), Isaac Asimov (octubre 1966), Fritz Leiber (julio 1969), Poul Anderson (abril 1971) y James Blish (abril 1972).

Cuando hay interés, cuando hay amor. Aquí Sturgeon elabora una historia basándose en una loca y remota posibilidad científica: la clonación a partir de células cancerígenas, que actuarían como «embriones». Un ejemplo de lo que se puede llegar a conseguir si mezclas amor y dinero, mucho dinero.

El abismo de Chicago. Un precioso ejemplo del genio de Bradbury, en el que un superviviente de una gran guerra se rebela contra el olvido impuesto, en una cruzada por recuperar la humanidad perdida.

La llave. Una trama clásica del gran Asimov, con artefacto alienígena incluido y una hisotria paralela muy inquietante sobre un colectivo que aboga por una solución radical a la superpoblación de nuestro planeta.

Nave de sombras. En el que es, quizás, el ejemplo de narración más consistente de toda la colección, Fritz Leiber acompaña al lector por los pasillos de una nave misteriosa, con gatos parlantes, drogas y bebidas de nombres evocadores

La reina del aire y la oscuridad. Novela corta de Poul Anderson, que narra el encuentro tardío entre colonos humanos y nativos de un lejano planeta que han evolucionado primando sus capacidades «ilusionistas».

Siglo de pleno verano. Muy interesante propuesta de Blish en la que la conciencia del protagonista se ve lanzada 23.000 años en el futuro para terminar atrapada en el cerebro de una especie de líder que ha sido despojado de sus funciones. Un futuro que parece adivinado por Hitchcok y sus pájaros.

Después de cada relato, encontramos un breve comentario sobre los autores a cargo de compañeros o amistades del escritor en cuestión, jugosas anécdotas para redondear una estupenda recopilación de historias de estos grandes maestros del género.

Título: “Lo mejor de ‘Fantasy & Science Fiction’”

Autor: Varios Autores

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 4.

1962-1974 (edición 1976)

305 páginas

El Cerebro Verde

28En Brasil, las autoridades luchan por regenerar sus espacios naturales, infestados de nuevas especies de insectos que llegan incluso a amenazar a la población. Han alcanzado un nivel más en su evolución: el Cerebro Verde coordina y acumula información suficiente para dominar la ecología del planeta.

Frank Herbert, el conocidísimo autor de una de las sagas más reconocidas de la literatura de ciencia ficción, Dune, se mete de lleno en la rama ecológica del género con esta pequeña pero interesante novela.

Ambientada en Brasil, El Cerebro Verde narra la lucha de un grupo de guerrilleros, los bandeirantes, que se encargan de controlar la expansión de las zonas tomadas por los insectos. Pero no son estos sus únicos enemigos; la burocracia y los intereses políticos hacen de su lucha un asunto más complejo.

En tan breve número de páginas es difícil profundizar en los personajes y además conseguir el desarrollo de la trama principal. Pero Herbert hace que todo quede más o menos atado y crea una historia que es convincente. Se echa de menos algo más de detalle en la descripción del personaje protagonista de la historia, el propio cerebro verde. No tenemos una explicación de ese salto evolutivo hacia una supercolonia de distintas especies de insectos, ni tampoco una reseña sobre las capacidades impresionantes que muestra, como la imitación de otros organismos complejos.

Aún así, es un acercamiento válido al eterno terror que siente el humano hacia los artrópodos y la dificultad de entendimiento en el hipotético caso de enfrentarnos a otra especia inteligente, tanto si es alienígena o nativa, como es el caso.

Título: “El Cerebro Verde”

Autor: Frank Herbert

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 28.

1966 (edición 1978)

156 páginas

El fin de la Eternidad

26     Andrew Harlan tiene la función de Ejecutor en la Eternidad. Es uno de los encargados de realizar sutiles cambios que crearán reacciones en cadena para que la Realidad sigua un curso pacífico y libre de sufrimientos para la humanidad. Miles de mentes de todos los tiempos trabajan para ese fin, aislados de la historia, generando innumerables cambios de realidad, encauzando el destino de la especie. Una labor que ahora puede estar en peligro por una fuerza que es capaz de de rebasar incluso las fronteras temporales y acabar con la Eternidad: el amor.

 

Esta novela de Isaac Asimov contiene todos los elementos que han definido la ciencia-ficción durante su evolución: especulaciones sobre los avances científico-tecnológicos y su efecto sobre la sociedad y el individuo, una historia ágil que atrapa desde el principio, descripciones de otros mundos (en este caso las distintas épocas futuras de nuestra civilización), un personaje principal que ostenta una gran responsabilidad y que tiene en su poder la opción de cambiarlo todo,… Resumiendo, es una gozada para el amante de la ciencia ficción clásica.

     Harlan no es el protagonista prepotente y «machito» que tanto abunda en la ciencia ficción de esas décadas. Asimov inyecta humanidad en el personaje, derramando sobre él dudas, celos, pasión e inseguridad. No es un anti-héroe, pues tiene cualidades suficientes para marcar la diferencia; es un elegido, pero eso no lo despoja de su carnalidad, y se nos presenta como otra marioneta del destino que, gracias al amor, es capaz de cortar las cuerdas que lo manejan.   Nota: se debe aclarar que eso del «amor que rebasa dimensiones» aquí es simplemente una metáfora, no una mistificación hortera como vimos hace poco en Interestelar…

El personaje femenino, Noys, que supuestamente procede de un siglo liberal en sus costumbre, no está tan definido. En cierto modo parece que simplemente era necesaria como disparador del cambio a través de la obsesión de Harlan por ella. Es la única pega, junto con un final «made in Hollywood», que le puedo poner a este magnífico libro.

No hay que olvidar la maestría con la que Asimov trata un tema tan complejo como el del viaje en el tiempo y sus paradojas. Según transcurre la trama, el lector no tiene ningún problema para situarse entre las breves explicaciones y especulaciones científicas sobre esa hipotética Eternidad, un lugar fuera del tiempo. Ahí es donde se parecia la madera de divulgador del estadounidense, que, esta vez, no desborda al lector con datos, dejando que la acción suceda sin más. Eso sí, aderezada con una interesante reflexión sobre las implicaciones morales que se deriva del uso de una tecnología tan avanzada que modifica lo más íntimo de la propia realidad y del ser humano.

Un buen ejemplo, en definitiva, de lo que ha hecho de Asimov uno de los escritores imprescindibles del género.

 

Título: “El fin de la Eternidad”

Autor: Isaac Asimov

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 26.

1955 (edición 1977)

276 páginas

Secretos a Voces

vocesDesapariciones, secuestros, asesinatos, infidelidades, rupturas, matrimonios de conveniencia…. Todo esto puede encontrarse en esta colección de cuentos de Alice Munro. Pero estos acontecimientos no son el motivo principal; ni siquiera son excusas para hilar la trama. Suceden. Y los personajes deambulan por esas historias, algunas terribles, viviendo sus vidas en narraciones que son como un mapa de carreteras, con cruces, vías paralelas, bifurcaciones y desvíos que los llevan a sitios desconocidos pero, en cierto modo, familiares para el lector.

Es cierto que hay algo en estos cuentos que recuerda a Chéjov, como ya se ha dicho.

La autora canadiense se recrea con sumo detalle en las sensaciones cotidianas de los habitantes de sus historias. Mujeres que relatan en primera persona parte de su recorrido por la vida, apoyándose en pequeños detalles; mujeres a veces narradas por la autora, que desmenuza cualquier instante banal para penetrar en otra dimensión, la más profunda, llegando a la raiz de su esencia humana, en lo bueno y en lo malo. En ese sentido, también me recuerda a los cuentos de ese otro ruso genial que era Gogol.

Estos personajes están atrapados por las convenciones sociales, pero, cada uno a su manera, se revuelven e intentan salir airosos, manteniendo intacta su dignidad. Y esa es la sensación que queda sobre todo lo demás en el lector. Seres humanos que actúan con dignidad. Alice Munro no sólo no la cuestiona, sino que la retrata con tantos matices que casi se puede visualizar como un diamante repleto de brillos y sombras, tallado por los hachazos de la vida.

Muy recomendables estos cuentos, incluso aunque su lectura incomode por la sucesión de tramas paralelas convirtiéndolos en narraciones nada convencionales.

Mercader de Inteligencia

29Dorsey, propietario de una compañía farmaceútica, intenta evitar la quiebra con un nuevo producto que reactiva la memoria. Casado con una mujer alcohólica y padre de un hijo adolescente con discapacidad intelectual, consigue encontrar una fórmula que aumenta la inteligencia de la mitad de los hamsters de estudio, matando a casi todos los restantes y dejando a un pequeño porcentaje en su nivel previo de coeficiente intelectual. Antes de continuar el experimento con monos, decide correr el riesgo inoculando la sustancia asu hijo, e incluso a sí mismo.

Con un claro parecido a Flores para Algernon (al que incluso menciona al principio de la narración, como si hubiera sido escrito por la mujer del protagonista, Liza), John Boyd intenta amplificar la idea de los efectos de la super-inteligencia analizando las implicaciones sociales del hecho.

El principal problema de este libro es que no consigue un análisis atractivo del asunto. La fuerza se le escapa por la insistencia en Dorsey, el protagonista, creador del compuesto que dota de capacidades de superhombre a su hijo, Marlon, al que despacha a mitad del libro mandándolo lejos y que sólo queda como sombra, perdiéndose el lector las últimas fases de su transformación.

Ese interés por Dorsey, que, como pasa en tantos libros del género en esta época,  por desgracia, es lo que hoy consideraríamos un impresentable machista y homófobo, arruina la novela. ¿Tiene un hijo que pasa de retrasado mental a ser la primera superinteligencia del planeta y sólo le preocupa que pueda ser homosexual? En los años 70 es posible que ese hecho fuera considerado como anécdota. Incluso hoy no habría problemas en incluir un personaje así: es sólo un personaje. Pero cuando, además, en la trama se cuelan cosas como el maltrato por parte del autor a Liza, la mujer del protagonista, a la que neutraliza de un plumazo obsequiándole con una esquizofrenia; o una jovencita italiana, alegoría de lo que el autor (perdón, el protagonista…) considera una mujer 10 y que, más que un ser humano, es un regalito para calmar la libido del protagonista; colegios para superdotados que cuentan con sexólogas que se follan a los aspirantes a alumno… Todo eso y la constante preocupación por la testosterona del protagonista, termina dilapidando la temática original de la novela.

El Algernon de Keyes, escrito más de una década antes, es infinitamente más interesante y conmovedor que esta novelita que se derrumba tras un par de capítulos. No le interesa la super-inteligencia ni sus implicaciones morales y sociales lo más mínimo. Sólo le importa que su protagonista termine follando con la «jovencita-regalo», para lo cual realiza un giro argumental en las últimas páginas que da vergüenza ajena.

El tiempo no ha tratado bien a esta novela y se lo merece. Prescindible de cabo a rabo, y no porque contenga un protagonista machista y homófobo. Eso no tendría mayor importancia si no afectara de manera tan clara a la trama; la hunde y la ahoga entre rancios convencionalismos. Ya que me he propuesto revisar los libros de la colección, al menos este es cortito…

 

Título: “Mercader de Inteligencia”

Autor: John Boyd

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 29.

1972 (edición 1977)

192 páginas