Computer Connection

Guig, muerto en la erupción del Krakatoa de 1883, forma parte de “El Grupo”, seres humanos fallecidos en circunstancias horribles que resucitaron para convertirse en prácticamente inmortales. El doctor Sequoia Adivina se convierte en el miembro más joven del Grupo, aunque después de su transformación una presencia inquietante en su cabeza regresa con él.

Aparentemente caótica (en el lenguaje y en la estructura), Computer Connection, finalista del premio Hugo en 1976, funciona bastante bien. Es normal que produzca cierto rechazo el estilo tan barroco y en ocasiones confuso, pero es eso mismo lo que la hace digna de lectura. Uno se imagina ese futuro lleno de trabalenguas lingüísticos, ordenadores omnipresentes, tecnología incomprensible, y, aunque muy exagerado, no se diferencia mucho de nuestro presente.

Alfred Bester escribe con ironía y humor, lo que lleva a pensar que el libro es más bien un divertimento sin sentido, pero no estoy de acuerdo con esa visión. Debajo de toda la parafernalia, del lenguaje incomprensible y de las escenas rocambolescas, el autor describe un mundo bastante hostil, pero, a pesar de ello, lleno de posibilidades. A nuestros ojos es una realidad fea y desordenada, incomprensible; aunque supongo que nuestra sociedad también lo parecería a cualquier persona anterior al S XX.

Así, aunque no sea muy reconocida esta obra del autor de El hombre demolido, creo que merece la pena, aunque hay que acercarse a ella con precaución, porque puede terminar en lo más bajo de “la pila” de libros de la mesita de noche en espera del ánimo suficiente para poder disfrutarla y no sufrirla.

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