A través del mar de soles

El Lancer es la primera nave interestelar de la raza humana. En ella viaja Nigel, el astronauta que estableció contacto con seres extraterrestres en varias ocasiones, de edad avanzada y toda una institución en esta mini-tierra que viaja casi a la velocidad de la luz. Mientras tanto, en la Tierra, algo muy extraño está sucediendo en todos los océanos, que han sido sembrados con formas de vida que amenazan la supervivencia de la humanidad.

Segunda parte de la saga del centro galáctico, A través del mar de soles se desarrolla después de los acontecimientos relatados en el primer libro de la serie. Nigel sigue siendo el protagonista; un viejo testarudo que, a pesar de ser uno de los pocos humanos con experiencia en contactos alienígenas, no para de provocar y sufrir problemas. En la primera novela ya apuntaba maneras, y aquí ya se revela como uno de esos protagonistas de ciencia ficción con la testosterona por las nubes. Benford insiste en el asunto del trío amoroso con dos mujeres, aunque le reserva una (merecida) patada en su hombría al final de la novela.

El viaje del Lancer es ciencia ficción pura y dura: Nuevos planetas, peculiares seres, sueño criogénico y una especulación interesante sobre la evolución de una sociedad encerrada entre las cuatro paredes de una nave.

Pero el gran acierto de Benford es la parte que se desarrolla en la Tierra, relatada a través de un marino que consigue sobrevivir a un ataque de los peligrosos moradores que han invadido los mares.

La trama central de la saga se perfila mucho mejor en este libro y se aleja de la idea común de la invasión por seres alienígenas, aportando una visión que es más novedosa. La vida se presenta en dos versiones: orgánica y sintética (que surge como invención de la primera). Comenzamos a entender la pugna entre las dos y la ventaja de los seres mecánicos, que no están sujetos a unas leyes biológicas que acorten su tiempo de vida.

Segundas partes nunca fueron buenas, pero esta entrega tiene un estilo algo más pulido e ideas más interesantes que el primer libro de la serie.

Helicopter

Helicopter es el título de una canción del grupo Deerhunter, de su excelente disco Halcyon Digest (2010).

Buscando la letra, me encontré con la historia que inspiró a Bradford Cox, líder del grupo. Lo que era una canción sugerente y melancólica de dream-pop, con las más maravillosas texturas de nuestro convulso principio de siglo, se transformó en una bofetada de sensaciones después de conocer su origen.

Este es el relato, escrito por Dennis Cooper, que se puede leer en inglés aquí, junto con otras historias truculentas. La traducción es mía, así que no es perfecta:

Dima (Dimitry Marakov) nació en 1986 en la ciudad de Nalchik, Russia. Desde muy joven, soñaba con trabajar en la industria de la moda como diseñador. Sin apoyo moral ni económico por parte de sus padres, buscó contactos en la industria a través de internet. A la edad de 14 años, contactó con un fotógrafo de moda de éxito en San Petersburgo, quien lo invitó a irse a vivir con él y trabajar como su asistente. Dima aceptó la oferta y se trasladó a casa del fotógrafo. Según amigos de Dima, se convirtió en su amante durante el siguiente año. No se sentía satisfecho, pues los beneficios que supuestamente le proporcionaría el acuerdo no existían. Dejó al fotógrafo y se convirtió en pareja de un hombre adinerado que apoyaba económicamente a un conglomerado de páginas web pornográficas de temática homosexual. Fue entonces cuando Dimitry cambió su nombre por el de Dima y, con la ayuda de documentación falsa para simular 18 años, comenzó una exitosa carrera posando desnudo y participando en videos de sexo duro de las páginas web patrocinadas por su amante.


Desde los 15 a los 18 años, Dima era un actor y modelo muy solicitado. Ahorraba el dinero que hacía de modelo para pagar la matrícula de un reconocido instituto de moda, en el que esperaba ingresar al cumplir los 18. En  algún momento de ese periodo, Dima empezó a conseguir más dinero como chapero entre los socios y conocidos de su amante. Según los amigos de Dima, algunos eran figuras relevantes de la industria del entretenimiento, e incluso uno de ellos era el hombre más poderoso en el mundo del crimen organizado en Rusia. Dima comentó a sus amigos que le preocupaba que este hombre se estaba obsesionado con él, pero no hizo caso a los consejos para que dejara de verlo, ya que esas citas en concreto le aportaban muchísimo dinero.


En algún momento del 2005, Dima dejó de repente a su amante, su carrera como modelo, cortó toda comunicación con sus amigos y se fue a vivir con el hombre del crimen organizado. La última vez que se vio a Dima fue ese mismo año, cuando su amigo Ignat Lebedev, que también trabajaba de chapero, acompañó a un cliente a un club de sexo privado, donde asegura que vio a un Dima delgado y con aire confuso siendo sodomizado a la fuerza por un grupo de unos 10 a 15 hombres. Lebedev asegura que su cliente identificó al hombre del crimen organizado entre ellos, y le persuadió para que no intentara hablar con Dima por su propia seguridad.


Lebedev asegura que describió lo que había visto al antiguo amante de Dima, quien le dijo que Dima había sido asesinado la semana anterior y que no debería hablar de esto nunca más. Lebedev comunicó ambos incidentes a la policía, pero después de interrogar al amante, que les dijo que Lebedev se había inventado todo, decidieron no investigar el caso.


En 2006, Lebedev convenció a un reconocido periodista gay ruso para que escribiera un artículo sobre la desaparición de Dima, pero cuando investigaba la historia, fue secuestrado por unos asaltantes anónimos que le golpearon y amenazaron con matarle si escribía la historia. Dima no ha sido visto ni se ha oído nada sobre él en tres años, aunque a principios del 2007, otra figura del crimen organizado, Evgeny Ershova, que esperaba juicio acusado de otro asesinato, aseguró que a finales del 2005 vio como un joven chapero que concordaba con la descripción de Dima era arrojado de un helicóptero sobre un lejano bosque en el norte de Rusia. Antes de que el ex-amante de Dima muriera de cáncer de pulmón a finales del 2007, confesó a algunos amigos que Dima fue vendido como esclavo sexual a un hombre en Ucrania, a finales del 2005 y que vivió hasta el 2006, cuando se suicidó.


Esta es la historia, esta es la canción:

Coge mi mano y reza conmigo
Mis últimos días en compañía
Ahora el diablo ha venido a por mí
y hay helicópteros sobrevolando la escena

DCODE 2013

Este sábado, día 14, se celebró el festival DCODE en la Universidad Complutense de Madrid. Como no podía ser de otra manera, el friki que suscribe estas palabras no iba a dejar de asistir al único concierto de John Grant en nuestro país:

Y, a pesar de su brevedad, Grant no defraudó a sus ositos fans. Maravillosa voz que repasó temas de su segundo álbum, más dos perlas del primero (I Wanna go to Marz y, por supuesto, Queen of Denmark). Momento a destacar: la dedicatoria de “Glacier” a todos “nuestros hermanos homosexuales de Rusia”, en un más que decente español. Realmente conmovedor.

No comento más; las sensaciones se quedan conmigo. Sólo pedir a John que se cuide y siga haciendo esta música tan maravillosa.

Ya que el único concierto que me interesaba realmente fue de los primeros, pude disfrutar, en compañía afrancesada, del resto de conciertos con la conciencia tranquila.

Me gustaría destacar alguno de ellos, como el de Love of Lesbian (impresionante el número de camisetas de John Boy que pululaban por el festival). Pop nacional del bueno, cameo de Eva Amaral y momentos grandiosos. A pesar de los sentimientos encontrados que me producen estas canciones (buenos y malos recuerdos de mi vida reciente), lo disfruté enormemente, un poco alejado del jaleo de las primeras filas. Ya son todo un clásico de la música de este país.

Ya que la hemos mencionado, Amaral, sinceramente, sonó un poco viejuno. Y no debería hablar tanto entre canciones. No me gustó mucho.

Pero, otra de las grandes sorpresas para mí fueron los californianos Vampire Weekend, con su dream pop barroco reggae ska paulsimonesco, que daba una sensación de buen rollo digna de admirar. Los conocí apenas un par de semanas antes del festival, y me entraron muy bien. No siempre descubre uno un grupo que tiene una canción llamada “horchata”… En directo sonaron estupendos y me apuesto a que, durante su actuación, no hubo ninguna gresca, ni empujones, ni insultos. Es imposible con su música. Desde el sábado tengo “Ya Hey”, “Step” o la mencionada “Horchata” en la cabeza. Kudos para ellos.

Iba con intención de escuchar a Foals, pero el hambre gana, así que no les hice mucho caso, la verdad.

El plato fuerte para casi todo el mundo eran, por supuesto, Franz Ferdinand. Nada que objetar. Un grupo que ya tiene el éxito consolidado, buenas y potentes canciones, y un público entregado, son un acierto seguro. Su nuevo disco (Right Thoughts, Right Words, Right Action) es excelente, así que no han perdido nada de su fuerza. El público disfrutó estas nuevas canciones y, por supuesto, exitazos del nivel de “Take Me Out” o “Walk Away”. Buen concierto.

Por último, mencionar al grupo de mi hermano gemelo, Capital Cities. Seamos sinceros: es un grupo de UNA canción (Safe and Sound). Por ello, no es extraño que tiraran de versiones (Pink Floyd, Madonna y Bee Gees en concreto), y que su gran éxito ocupara prácticamente una cuarta parte del concierto. Aún así, un acierto programarlos después de Franz Ferdinand. El público comenzó a huir para disfrutar de la noche madrileña y quedamos la mitad del personal, en un ambiente relajado y festivo.Me gustaron bastante más de lo que esperaba.

Ryan Merchant y Sebu Simonian (o sea, yo con frac…)

En definitiva, un cartel sólido, buen sonido y buena organización dentro de lo que cabe. Espero repetir el próximo año. Una última cosa: creo que sólo vi dos barbas más largas que la mía… el año que viene les gano.

En el océano de la noche

Nigel, un astronauta seleccionado para realizar una peligrosa misión que salvará al planeta de un choque con un asteroide, realiza el mayor descubrimiento de la historia del ser humano. La gran pregunta ya tiene respuesta: no estamos solos.

Un tema clásico en la ciencia ficción sirve como punto de partida para la primera novela del Ciclo del Centro Galáctico, que consta de otros 5 libros. Gregory Benford, astrofísico norteamericano, es uno de los autores más reconocidos dentro del género.

La propuesta inicial evoluciona poco durante la obra, coqueteando con la idea de “la teoría de los antiguos astronautas” (quien frecuente el canal Historia tendrá bien presente la dichosa frase…), es decir, presencia alienígena desde mucho antes de la aparición del ser humano, un argumento que ya sugirió Arthur C. Clarke en su famoso “El Centinela”.

Benford viste este esqueleto de una manera no muy convincente, con extremos un tanto absurdos, como la aparición en escena del mitológico Bigfoot, o el extraño trío estable del protagonista con dos mujeres (puede ser visto como un guiño hippie, pero queda rarísimo y poco creíble). Sólo Nigel está bien delimitado, mientras que el resto de personajes son meros acompañantes que se quedan en pinceladas más o menos toscas.

A pesar de todo, es un libro que se puede disfrutar. Ciencia ficción dura, al más puro estilo NASA, y que no defrauda: ofrece lo que promete.