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Al Estilo Extraterrestre

Jase forma parte de un experimento que trata de evitar algo que cada vez es más probable: la llegada y posible invasión de una civilización extraterrestre. Los científicos humanos han conseguido un sistema de espionaje del que Jase es el elemento principal. Gracias a un dispositivo receptor en su cerebro y a un virus con el que consiguen infectar a un extraterrestre, Jase puede sentir y vivir la vida del alienígena: Kator, uno de los más atrevidos y honorables de la especie de los Ruml, aunque su sentido del honor está, al menos, tan lejos del nuestro como lo está su mundo.

Una interesante novela de Gordon R. Dickson de ciencia ficción clásica (de naves espaciales y alienígenas), pero que toca algún tema que se sale de esta zona del género, como la investigación sobre la psicología (terrestre y extraterrestre),  el asunto del honor de los Ruml (que es lo más interesante del libro), y la defensa de la ciencia pura, sin una utilidad aparente, como algo imprescindible y que puede ser la clave para resolver problemas sin aparente solución.

 

 

Título: “Al Estilo Extraterrestre”

Autor: Gordon R. Dickinson

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 18.

1965 (edición 1977)

182 páginas

Empotrados

Chris Sole es un investigador de los procesos del lenguaje en los seres humanos y que lleva a cabo un secreto experimento con niños, intentando que evolucionen un nuevo tipo de idioma “empotrado”.

Pierre, un antropólogo francés, estudia a los indios Xemahoa en Brasil, que ven en peligro su entorno gracias al proyecto estadounidense de crear un inmenso mar interior en la selva. Los Xemahoa utilizan un hongo para alcanzar un estado de trance en el que su idioma se transforma en algo muy parecido a lo que Sole busca en sus experimentos.

Los Sp’htra, unos seres extraterrestres, llegan a la Tierra atraidos por las emisiones de radio y televisión. Son negociadores en la búsqueda de lenguajes que les permitan conocer las estructuras con las que los distintos seres del universo perciben su particular realidad; su intención es escapar de esta dimensión para encontrar lo que una vez tuvieron y que perdieron dolorosamente: la posibilidad de percibir otras realidades, un secreto que otros les dieron para luego arrebatárselo.

Con estas tres tramas, Ian Watson elabora un intrincado argumento sobre la base del lenguaje y las estructuras cerebrales como creadores de realidad. Un tema verdaderamente espinoso que incide en la gran pregunta filosófica de la percepción del mundo: si éste es un escenario objetivo en el que nos desenvolvemos o es una creación de nuestras mentes. Con un comienzo confuso, la novela va ganando en ritmo y claridad según pasan las páginas y las tres historias convergen en la idea principal del libro, aunque no deja de ser una lectura bastante compleja, de la mejor ciencia ficción especulativa.

En el libro se menciona un poema del escritor surrealista Raymond Roussel,nuevas impresiones de áfrica“. Tanto el escritor como el poema son reales, y utiliza ese “empotramiento” del lenguaje al que se refiere esta novela de Watson. Sería interesante echarle un vistazo (bueno, leerlo entero ((si bien dicen que es casi imposible (((aunque ¿acaso hay imposibles?))) comprender (((si podemos hablar de “comprensión” en un texto surrealista ((((siendo surrealista, la comprensión no llega a la mente de manera racional, más bien a través de procesos “subyacentes” (((((por debajo de la superficie (((((( y entendiendo como superficie en este contexto a la mente consciente)))))) de nuestra mente))))) que suelen ser imperceptibles)))) como este texto))) en su totalidad dicho poema)), no simplemente pasar las hojas y arañar su contenido).

PD: En este enlace está el poema completo en francés.

 

Título: “Empotrados”

Autor: Ian Watson

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 22.

1973 (edición 1977)

181 páginas

ArteMarginal

Es decir, hecho en los márgenes… de las libretas y hojas de reuniones y más reuniones… Vamos, lo que hace todo el mundo que está aburrido y tiene un bolígrafo y un trozo de papel en sus manos.

artemarginal

Pinchando en la foto la podéis ver más grande (dándole a la lupa que aparece justo encima de la foto en Flickr)

El día de los trífidos

Una catástrofe a escala mundial acaba de suceder. Bill Masen se encuentra en un hospital, con los ojos vendados y ajeno al evento que cambiará su vida y la del resto del planeta para siempre. Al día siguiente, tras quitarse las vendas y comprobar que está completamente recuperado de su ceguera parcial, descubre que lo que le impidió admirar el espectáculo de la Tierra atravesando la cola de un cometa, es lo que le ha salvado de quedar ciego para siempre, como le ha pasado a prácticamente toda la población. Un desastre (¿natural?) del que se hubiera recuperado con esfuerzo la humanidad, si no fuera por el hecho de que una especie de planta recientemente descubierta y de incierto origen, los Trífidos, están aprovechando la ceguera global para intentar aniquilarnos.

Esta famosa novela, escrita en 1951 por John Wyndham, tiene el mérito de ser un punto de referencia en la ciencia ficción escrita en la segunda mitad del siglo XX. Aparece en el libro de David Pringle “Ciencia Ficción: Las 100 mejores novelas” y su influencia es patente en obras posteriores, tanto literarias como visuales.

El planteamiento inicial y la idea global del libro siguen causando impacto, incluso 60 años después de su creación, aunque el paso de los años ha hecho que su estilo pierda fuerza. No obstante, es de admirar la presencia de ideas que se desarrollarían décadas después en la ciencia ficción y en otros ámbitos, como el ecologismo, el peligro de la modificación genética de especies o la utilización de los peores aspectos de la guerra fría, llena de incertidumbres y de peligros sobrevolando nuestras cabezas. No falta el, quizás algo superficial, análisis del comportamiento humano en situaciones catastróficas, la división entre individuos que luchan por restaurar el sistema social previo y los que intentan reestructurar dicho sistema para adaptarlo a las nuevas condiciones. Es interesante también el tema de la igualdad de la mujer, pues incorpora un personaje principal femenino que podríamos considerar “”feminista” y algunas conversaciones que podrían verse, a ojos de un lector del siglo XXI como alegatos machistas, pero que, dada la época de su creación, más bien deberían percibirse como un primer paso hacia los conceptos de los movimientos de liberación de la mujer.

Por supuesto, otro de los grandes aciertos del autor, son los Trífidos, unas plantas carnívoras que podrían simbolizar el castigo a la arrogancia del ser humano al intentar modificar la naturaleza a su antojo y en su beneficio, aunque las circunstancias de su aparición no se aclaran totalmente en la novela.

Existen adaptaciones cinematográficas, televisivas e incluso en cómic de esta novela. Por todo ello, no de ja de ser recomendable su lectura.

Amsterdam, Maastricht

Amsterdam, ciudad de canales

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y bicicletas

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y más canales y más bicicletas

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Pero no, no sólo hay canales y bicicletas en Amsterdam… también hay tranvías. No, es broma. Amsterdam es mucho más, y desde luego mucho más que lo que pude ver en sólo día. Sólo un día y quedé maravillado con esta ciudad tan distinta a todo lo que había visto antes. Si hubiese que precisar una definición de “cosmopolita”, tendríamos que describir el ambiente de esta ciudad, bulliciosa y calmada, permisiva, adorable y desesperante, llena de contradicciones tan humanas como sus habitantes y sus visitantes.

Hay mucho que ver, y, con tan poco tiempo, nos limitamos a pasear por sus calles acanaladas y visitar dos de sus museos, el Van Gogh y el Rijksmuseum:

amsterdam2Explanada de los museos. Al fondo el Rijksmuseum.

Después de abandonar Amsterdam decidido a volver algún día, una última parada técnica por Maastricht, que sólo pude disfrutar de noche (difícil encontrar cena después de las 22:00, por cierto):

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