Categoría: Arte

From Hell

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El escritor Alan Moore y el dibujante Eddie Campbell presentan en esta novela gráfica una disección de la sociedad victoriana del Londres de finales del siglo XIX. La acción transcurre en el otoño de 1888, cuando Jack el Destripador cometió sus asesinatos: cinco prostitutas del barrio de Whitechapel fueron sus víctimas. Nunca se pudo capturar al culpable, ni siquiera conocer la identidad del primer asesino en serie reconocido de la historia. Desde entonces, una lista interminable de posibles sospechosos ha hecho de estos crímenes uno de los misterios más investigados en la historia reciente.

En From Hell, Alan Moore, se basa principalmente en las teorías de Stephen Knight, publicadas en JTR: The Final Solution. Según Knight, los asesinatos tendrían un motivo muy concreto: silenciar un escándalo que implicaba a la corona inglesa que una de las prostitutas, Mary Jane Kelly, la última en ser descuartizada, conocía de primera mano. Esta hipótesis presenta a Sir William Gull, cirujano de la reina, como sospechoso más plausible, por varios motivos: sus conocimientos en cirugía, su relación con la corona y su pertenencia al movimiento Francmasónico.

Tomando todo esto como base, y cientos de referencias reales de la época (como puede verse en el extensísimo apéndice), Moore y Campbell construyen una historia en la que todo detalle cuenta. Moore insiste que no es en sí una investigación, que parte de los hechos narrados, aún teniendo base real y documentada, son especulaciones e invenciones. No se limita al acontecimiento descarnado; investiga en la posible psicología de los protagonistas, no sólo como estrategia narrativa ineludible, sino como una especie de «investigación» basada en la ficción, hipotética pero posible. El segundo apéndice, ilustrado, «los cazadores de gaviotas» (Gull, gaviota en inglés y Gull catcher, que significa impostor), hace un breve repaso de las innumerables teorías que han surgido durante más de 100 años, algunas simplemente ridículas, otras más creíbles, para llegar a la conclusión de que lo importante del caso es precisamente toda esta ristra de especulaciones, que dicen mucho acerca de la condición humana, de su psicología, mucho más que los propios asesinatos.

El resultado final es una excelente historia, tremendamente bien hilada por Moore, genialmente ilustrada por Campbell, que, simplemente, sobrecoge. La recreación de las condiciones de vida de las prostitutas de Whitechapel es impactante. Una mirada directa a la marginalidad, la exclusión social, la miseria. Una vida a tres peniques el polvo, con los que comprar media pinta de cerveza y alquilar una cama en alguna pensión de mala muerte (una cama o un sitio donde dormir sentadas, sujetas por una cuerda de tender que, por la mañana, el dueño del local retiraba para despertarlas) en unas calles oscuras y tétricas. Y, muy importante para la historia, la arquitectura del Londres oculto, de los obeliscos, de las iglesias de Hawksmoore, relacionado con conocimientos ocultos, arquitecto dionisíaco, y que Campbell recrea fielmente.
Sin olvidar la inclusión no confirmada pero posible, de escenas con personajes influyentes de la época, como Oscar Wilde o el mismísmo John Merrick, el «hombre elefante«.

Una lectura no sólo recomendable, sino casi obligada para los amantes del cómic y de las buenas historias.

Variación 5

Musicalmente esta es una de las variaciones más rápidas. He intentado trasladar esa sensación de movimiento a base de gotazos amarillos y blancos (estos últimos formando un patrón horizontal). El fondo está dividido en tres secciones con distintos tonos de naranja.

Variación 4

Esta variación es el comienzo de otra terna, las números 4, 5 y 6. La característica variada en el fondo es que éste está dividido, con zonas de diferente textura. En las tres variaciones, los colores son cálidos, anaranjados. También decidí dar importancia a las líneas horizontales, aquí trazadas como líneas rectas blancas que se diluyen en determinadas zonas.

Llorenç Barber en El Dorado

Llorenç Barber

Este viernes el músico valenciano Llorenç Barber ofreció un pequeño concierto en el espacio dedicado al arte contemporáneo El Dorado, en Quintanar de la Orden (Toledo).

Músico, compositor, musicólogo, escenógrafo, Barber es una de las figuras clave en la música contemporánea española. Es muy conocido por sus conciertos de ciudad, en los que utiliza los campanarios de las iglesias y cualquier otro instrumento que la infraestructura del espacio urbano le permita, como sirenas.

De todo eso y mucho más nos habló antes de comenzar su interpretación. Y es que, además, es un buen conferenciante. Nos comentó algo acerca de sus influencias, de Fluxus, del futurismo, aprovechando la imagen representada en uno de los cuadros que se pueden ver en la exposición que alberga en estos momentos El Dorado, en el que se puede ver a Luigi Russolo junto a lo que parecen ser sus «entonarruidos».

Barber comenzó su actuación arrastrando por todo el recinto una campana atada a una cuerda. La resonancia del lugar amplificaba y reverberaba el sonido. Después de este prólogo comenzó a juguetear con las distintas campanas que tenía a su disposición en un sencillo carrillón de madera. Desde fuertes golpes con las baquetas a sutiles variaciones conseguidas acercando su boca al borde metálico de la campana. En ocasiones acompañaba al sonido del metal con su propia voz, utilizando el canto difónico, creando un ambiente místico y especial. Ninguna melodía concreta, ningún ritmo marcado. Cómo comentaba el propio músico, presenciamos más bien una serie de nubes de sonido, de colores audibles, de insinuaciones sonoras.
Tras una primera obra de unos veinte minutos, y viendo que nos había sabido a poco, Barber volvió a tomar las riendas regalándonos otra breve interpretación y terminamos el concierto apagando las luces del recinto, en mutuo acuerdo con el público, tan sólo iluminado por las luces azules de una de las obras de la exposición, escuchando casi a oscuras los tañidos de las campanas y las modulaciones de la voz del músico valenciano.

Un concierto breve pero excepcional, en un entorno también excepcional como es El Dorado, un pequeño oasis de arte contemporáneo en plena Mancha, que todos los años, desde hace ya seis, brinda la oportunidad de observar parte de la creación internacional actual. Y todo un acierto por parte de los organizadores traer a Barber, algo que los amantes de la creación sonora que habitamos estos llanos ocres e infinitos agradecemos profundamente.