Donostia
Guerra Mundial Z
Marc Foster dirige esta (supuesta) adaptación del genial libro de Brooks que dio una vuelta de tuerca al universo zombi.
Del libro no queda prácticamente nada, excepto el propio planteamiento: una invasión zombi que aniquila a casi toda la población mundial. Con esa base, los guionistas, que dios los tenga en su gloria, han elaborado un refrito de convencionalismos dentro del género que roza el insulto a la inteligencia. Y no me refiero sólo al subgénero zombi, sino al de terror en general, pues está llena de topicazos más que previsibles. Ni reinvención de las convenciones, ni aire fresco, ni hostias. Las interpretaciones, perfectamente olvidables. Montones de cabos sueltos (¿qué coño pinta el niño portugués?). Y unos infectados digitales que más que miedo dan risa. Y es que no sé si he ido a ver una película pensada para dar miedo o una gran caricatura sobre este tipo de cine. Ni una cosa ni la otra funcionan. Ninguno de los aciertos de la docu-novela de Brooks se ven reflejados aquí.
Puede elogiarse el ritmo, que supongo que es resultado de las tablas del equipo y del propio director, algo que va en el sueldo, pero, por lo demás, como aficionado al género, esperaba muchísimo más de esta supuesta adaptación. No quiero imágenes de miles de zombies si sólo se quedan en eso, en digitalización sin sentido.
Pero, a pesar de estar ya talludito, sigo dejándome engañar, y termino cayendo en estos productos 3D, sin chicha alguna, pensados para adolescentes (adinerados, porque vaya robo). Ingenuidad, supongo, intensificada por los calores donostiarras
MikroKosmos 14
El Prestigio
Un joven periodista que investiga un extraño suceso termina descubriendo la solución al enigma de su verdadera familia.
Una disputa que dura toda una vida y que traspasa las generaciones futuras de dos magos, obsesionados con su trabajo y los trucos de su adversario.
El mayor truco de Alfred Borden, imposible de realizar y que sólo tendría una explicación lógica… Y la osadía de Rupert Angier, que consigue mejorar dicho truco, convirtiéndolo en verdadera magia.
El escritor inglés Cristopher Priest consigue un relato perfectamente hilado, presentado a través de retazos de libros autobiográficos y diarios de los dos protagonistas y sus descendientes.
Esta estructura es uno de los aciertos de la novela, viajando hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, permite al lector ir desgranando los detalles de los acontecimientos a través del prisma de distintas miradas. Gracias a ello, el propio libro termina convirtiéndose en un verdadero truco de magia, en el que cada detalle cuenta para resolver el rompecabezas.
La aparición de Tesla y su irreal descubrimiento, que dota a la novela del elemento sobrenatural, es un toque de genialidad.
Enigmática, algo enrevesada (lo suficiente), la trama se disfruta de principio a fin. La escritura, adaptada a los momentos históricos de cada pieza del puzzle, es atractiva y fluida. Un digno heredero de los relatos de H. G. Wells en los que la omnipresente ciencia ocupa su lugar como impulsora del asombro y que es capaz de realizar lo imposible.
A pesar de su corta edad (está escrita en 1995), es ya todo un clásico de la literatura fantástica. Un libro perfecto para las tardes ociosas de verano que hace volar la imaginación. Totalmente recomendable.



