Los Cronolitos

En el sudeste asiático aparece un gran monolito de la noche a la mañana. Celebra la victoria de un personaje, Kuin, que ganará sus batallas 20 años más tarde… Hasta ese momento siguen apareciendo más y más monumentos, en lo que parece una lenta pero segura conquista global.

Robert C. Wilson utiliza el recurso de las paradojas temporales con matices, hilando una inconclusa explicación entre mística y cuántica con las casualidades funcionando como hitos que marcan la futura e inevitable sucesión de acontecimientos.

La trama de la novela está hilada de manera convincente, aunque es cierto que el libro deja una incómoda sensación de falta de detalles sobre los acontecimientos futuros que la mera especulación previa no termina de satisfacer, así como cabos sueltos que deslucen un poco la obra. Aun así, Wilson maneja al lector con inteligencia y, ayudado por su habilidad para retratar personajes, la sucesión de acontecimientos fluye y la atención está garantizada.

La Radio de Darwin

Una científica que estudia los restos de virus ancentrales incrustados en nuestro ADN ayuda en una investigación en Georgia, donde se han encontrado fosas comunes relativamente recientes con cadáveres de extrañas características.

En los Alpes, un antropólogo descubre una familia Neanderthal congelada, con lo que parece ser un bebé bastante más evolucionado.

Mientras tanto, en Estados Unidos, comienzan a aparecer casos de abortos espontáneos que parecen violar todas las leyes biológicas. Son los primeros casos del SHEVA, un virus que proviene de nuestro propio código genético. Esta nueva enfermedad será la Herodes, que parece destinada a diezmar o incluso suprimir a toda una generación de fetos.

Greg Bear introduce en esta novela un escenario en el que una especie de equilibrio puntuado “express” hace que el ser humano evolucione en cuestión de una o dos generaciones.

El libro está repleto de referencias a la genética que diluyen la trama de la epidemia y sus consecuencias. De hecho, al final del libro, Bear incluye un breve glosario de términos científicos, y alguna explicación extra sobre lo que nos acaba de contar. No deja de parecerme, por lo tanto, que una de las intenciones del autor es la de divulgar sobre ciertos conceptos evolutivos. Es decir, que, a partir de una teoría (el equilibrio puntuado, en el que la evolución no se produciría a ritmo constante, sino a base de saltos más importantes en un periodo geológicamente breve de tiempo), el autor elabora la trama preguntándose qué ocurriría si la especie humana viviera uno de esos saltos en riguroso directo.

Esta actitud divulgativa debilita esta obra de ficción; ha forzado demasiado lo que es una teoría seria de la evolución para encajarla en un argumento de best-seller. Algunos personajes quedan desdibujados entre tanta insistencia por explicarse científicamente.

El final… bueno, todo el esfuerzo por ser científicamente plausible termina con una inocencia al más puro estilo Spielberg. Un poco ridículo, la verdad. Un planteamiento muy ambicioso que se queda en poco más que un libro para pasar el rato. Una pena.