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A lo marciano

Otro librito más de la colección SuperFicción de Martínez Roca, esta vez del aclamado Isaac Asimov. Una colección de cuatro novelas cortas (o cuentos largos) que sólo recomiendo si uno está interesado en leer todo lo que ha escrito este prolífico y admirado autor.

En resumidas cuentas, no se pueden calificar, creo, de obras terminadas; más bien parecen esbozos de argumentos. La característica común es elaborar una historia  a partir de algún dato científico. Son como una especie de «novelas divulgativas» o «divulgación novelada», pero sin un interés literario intrínseco.

De las cuatro, quizás la que más puede atraer es «En lo profundo». Es mucho más libre y ciertamente interesante, y el dato científico (o la teoría, mejor dicho) de la que parte no domina la trama de la historia. Del resto, «Juventud» desespera por lo tedioso de los diálogos, que son simplemente repelentes, y su única salvación es un final sorpresa, que en los años 50 podría ser impactante, pero que a un lector de nuestra época puede parecerle bastante manido.

«Engañabobos» comienza estupendamente, con grandes ideas, pero el final es precipitado y desilusionante.

Y en  «A lo marciano«, parece que es un cúmulo de datos astronómicos sobre el sistema solar (algunos ya anticuados, claro) y la historia una excusa para divulgarlos.

Así, que, en general, no es que sea una lectura especialmente recomendable, incluso siendo Asimov.

 

Título: “A lo Marciano”

Autor: Isaac Asimov

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 61.

1955 (edición 1981)

190 páginas

Al Estilo Extraterrestre

Jase forma parte de un experimento que trata de evitar algo que cada vez es más probable: la llegada y posible invasión de una civilización extraterrestre. Los científicos humanos han conseguido un sistema de espionaje del que Jase es el elemento principal. Gracias a un dispositivo receptor en su cerebro y a un virus con el que consiguen infectar a un extraterrestre, Jase puede sentir y vivir la vida del alienígena: Kator, uno de los más atrevidos y honorables de la especie de los Ruml, aunque su sentido del honor está, al menos, tan lejos del nuestro como lo está su mundo.

Una interesante novela de Gordon R. Dickson de ciencia ficción clásica (de naves espaciales y alienígenas), pero que toca algún tema que se sale de esta zona del género, como la investigación sobre la psicología (terrestre y extraterrestre),  el asunto del honor de los Ruml (que es lo más interesante del libro), y la defensa de la ciencia pura, sin una utilidad aparente, como algo imprescindible y que puede ser la clave para resolver problemas sin aparente solución.

 

 

Título: “Al Estilo Extraterrestre”

Autor: Gordon R. Dickinson

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 18.

1965 (edición 1977)

182 páginas

Empotrados

Chris Sole es un investigador de los procesos del lenguaje en los seres humanos y que lleva a cabo un secreto experimento con niños, intentando que evolucionen un nuevo tipo de idioma «empotrado».

Pierre, un antropólogo francés, estudia a los indios Xemahoa en Brasil, que ven en peligro su entorno gracias al proyecto estadounidense de crear un inmenso mar interior en la selva. Los Xemahoa utilizan un hongo para alcanzar un estado de trance en el que su idioma se transforma en algo muy parecido a lo que Sole busca en sus experimentos.

Los Sp’htra, unos seres extraterrestres, llegan a la Tierra atraidos por las emisiones de radio y televisión. Son negociadores en la búsqueda de lenguajes que les permitan conocer las estructuras con las que los distintos seres del universo perciben su particular realidad; su intención es escapar de esta dimensión para encontrar lo que una vez tuvieron y que perdieron dolorosamente: la posibilidad de percibir otras realidades, un secreto que otros les dieron para luego arrebatárselo.

Con estas tres tramas, Ian Watson elabora un intrincado argumento sobre la base del lenguaje y las estructuras cerebrales como creadores de realidad. Un tema verdaderamente espinoso que incide en la gran pregunta filosófica de la percepción del mundo: si éste es un escenario objetivo en el que nos desenvolvemos o es una creación de nuestras mentes. Con un comienzo confuso, la novela va ganando en ritmo y claridad según pasan las páginas y las tres historias convergen en la idea principal del libro, aunque no deja de ser una lectura bastante compleja, de la mejor ciencia ficción especulativa.

En el libro se menciona un poema del escritor surrealista Raymond Roussel, «nuevas impresiones de áfrica«. Tanto el escritor como el poema son reales, y utiliza ese «empotramiento» del lenguaje al que se refiere esta novela de Watson. Sería interesante echarle un vistazo (bueno, leerlo entero ((si bien dicen que es casi imposible (((aunque ¿acaso hay imposibles?))) comprender (((si podemos hablar de «comprensión» en un texto surrealista ((((siendo surrealista, la comprensión no llega a la mente de manera racional, más bien a través de procesos «subyacentes» (((((por debajo de la superficie (((((( y entendiendo como superficie en este contexto a la mente consciente)))))) de nuestra mente))))) que suelen ser imperceptibles)))) como este texto))) en su totalidad dicho poema)), no simplemente pasar las hojas y arañar su contenido).

PD: En este enlace está el poema completo en francés.

 

Título: “Empotrados”

Autor: Ian Watson

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 22.

1973 (edición 1977)

181 páginas

Puerta al verano

Un brillante ingeniero es dueño, junto a su prometida y un buen amigo, de una empresa que comienza a despegar en el mercado. Es 1970 y Dan ve cómo nada de lo que le rodea es cierto. En un argumento típico de novela negra, su novia, secretaria del negocio, y su gran amigo Miles, consiguen expulsarlo de la sociedad, quedándose con las patentes y las ideas de Dan. Éste, desesperado, toma una decisión definitiva: el largo sueño. Quedará en hibernación (él y su gato Petronius) y será despertado 30 años después, cuando sus enemigos ya no puedan ejercer ninguna influencia sobre él. Pero Dan no contaba con que podría atravesar esa puerta en ambas direcciones y el estafado termina siendo el gran triunfador de la historia.

Heinlein, ganador de varios premios Hugo, afronta en esta novela el tema del viaje en el tiempo desde dos perspectivas, una viable en un futuro no muy lejano, y otra sumergida en los terrenos de la pura ciencia ficción. Viajar en el tiempo hacia el futuro es posible, bien congelando el cuerpo (opción que elige Heinlein en la forma del largo sueño), bien viajando a una velocidad cercana a la de la luz. Lo de viajar al pasado ya requiere que nos adentremos en una de esas imposibilidades de las que habla Michio Kaku, y que aparece aquí como un descubrimiento aislado por parte de uno de esos científicos geniales y ocultos.

Incluso sin saber que el autor fue ingeniero en la vida real, queda en el lector la firme sensación de que es un libro realmente escrito por uno de ellos, las páginas están salpicadas de referencias a ese mundo y el personaje parece pensar como tal.

El argumento, practicamente una novela negra (con ingeniero en vez de detective) está muy bien hilvanado; no entra sino levemente en el tema de las paradojas temporales, pues evita bucles incómodos para que toda la trama cuadre desde el principio hasta el final y todo en el libro queda perfectamente explicado: un buen trabajo de ingeniería literaria.

En definitiva, una novela muy recomendable de uno de los más aclamados escritores de ciencia ficción de todos los tiempos.

 

Título: “Puerta al Verano”

Autor: Robert A. Heinlein

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 100.

1957 (edición 1986)

189 páginas

Un caso de conciencia

En su búsqueda de planetas que sirvan como paradas en sus viajes estelares, la humanidad encuentra el planeta Litina, habitado por seres inteligentes de apariencia reptiliana. La expedición que se encarga de calificar la validez del planeta cuenta con un biólogo y sacerdote,  el padre Ruiz Sánchez, que durante su tiempo de estancia en el planeta aprende el idioma de los litinos y analiza su biología y su cultura; una sociedad sin Dios, regida por la razón. Esta situación, totalmente desconocida para el ser humano, crea en el biólogo un conflicto religioso que le lleva a una conclusión sorprendente.

Esta es la interesante premisa de esta novela, ganadora del premio Hugo de 1959 y escrita por James Blish, y que sería la primera parte de una serie de libros dedicados al conocimiento y sus aspectos religiosos (After such knowledge).

Pero esta idea inicial va tornándose, poco a poco, en algo mucho más prosaico y que no termina de convencerme. La confrontación religiosa en la mente del protagonista se dispersa en la novela, centrándose en otras situaciones que dejan de lado lo más interesante del planteamiento.

No obstante, no deja de ser un libro enigmático, que requiere un esfuerzo del lector para comprender la lucha interna que provoca la fe y el hecho de enfrentarla a la razón científica. Una de las claves reside en la lectura que el padre Ruiz Sánchez intenta desentrañar durante su expedición a Litina: el Finnegan’s Wake, de James Joyce, un libro en el que el autor juega con el propio lenguaje y con el que daba un paso más después de su famoso Ulises. Si el Ulises terminaba con un extenso monólogo en el que intentaba recrear la sucesión de ideas del personaje justo antes de dormir, en esta otra obra se sumerge en el mundo onírico sin sentido, lleno de juegos lingüísticos y que abandona el concepto de trama. Ruiz Sánchez se enfrenta a su propio conflicto interno como intenta enfrentarse a la comprensión del Finnegan’s Wake. En la segunda parte del libro, se diluye este conflicto y queda, en cierto modo, no resuelto.

 

Título: “Un Caso de Conciencia”

Autor: James Blish

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 17.

1958 (edición 1977)

205 páginas