Categoría: Cine y TV

El rito

Para empezar: ¿Quién financia esta película? ¿El vaticano? ¿El Opus? Sí, ya se qué es lo que me voy a encontrar cuando me decido a ver algo que se llama «El Rito», con la t en forma de cruz latina, tonto no soy. Simplemente un aficionado al cine de terror, que quiere que le asusten, ver escenas truculentas y disfrutar del subidón de adrenalina, no que le vendan el cuento de que el diablo se está haciendo con el mundo a través de posesiones, que no cuenten absolutamente nada sobre «el rito» que se menciona en el título y que no es bueno ser escéptico por que lo único que consigues es que tu padre arda en el infierno. ¿Qué Anthony Hopkins interpreta de maravilla? Pues mira, sí. ¿Qué mola ver a Rutger Hauer dirigiendo una funeraria? Pues claro (aunque debería visitar la de los Fisher, que al menos ellos hacían el trabajo en el sótano, no en la primera planta al lado del salón…). ¿Qué visualmente es más que aceptable? También. Pero, señores, no nos vendan un cuento para asustar a viejecitas en silla de ruedas, por dios (con minúscula a propósito, claro. Yo es que estoy ya poseido por el maligno. ¿Algún exorcista guapo en la sala?).

En fin, que me ha dado un poco de vergüenza ajena esta especie de panfleto descarado a favor de la fe frente al escepticismo. Y no, no me ha asustado en absoluto. Demasiado cliché que ya no funciona. Sólo me hacía la gran pregunta: ¿Por qué para el diablo es tan fácil meterse en un ser humano, y, sin embargo, los «enviados de dios» padecen tanto simplemente para sacarle cómo se llama? Madre mía, si los pobres sufren más que cuando llamas al 1004 (un momento, señor Kovak, estamos gestionando su petición). Bueno, en el 1004 no te insultan, como hace el diablo, más bien eres tú el que insulta (cosa que no hay que hacer, que l@s pobres están únicamente cumpliendo con su trabajo)

Creo que ha quedado claro que no la recomiendo, ¿verdad? Pues eso.

The Actor’s Guide to Murder

Jarrod Jarvis es una estrella infantil de una serie de éxito de los 80, con la vida resuelta, a pesar de llevar la carga de «niño prodigio» de la actuación, lo que le impide conseguir nuevos papeles. Vive en pareja con un policía divorciado de Los Angeles, cerca del famoso cartel de Hollywood, no tiene problemas económicos (sus padres invirtieron bien el dinero conseguido por su pequeño) y dedica su tiempo a realizar pequeños trabajos para publicidad y algún que otro cameo.

Su tranquila vida cambia con una visita a Isis, una vidente echadora de cartas, que asegura haber percibido el asesinato de alguien cercano a Jarrod… ¿Será su novio, Charlie? Al fin y al cabo es policía… ¿Será su perro Snickers? Eso sería horrible… O ¿Será él mismo? Al día siguiente, Willard, un actor amigo (y algo más) de la infancia, aparece muerto en la piscina de su casa.

Rick Copp, guionista de Las chicas de Oro, Scooby Doo o La Tribu de los Brady (la película), propone una novela negra con muchos toques de rosa y muy buen humor. Llena de referencias al mundo Hollywoodiense del cine y la televisión, es una lectura entretenida y divertida, la primera de una serie que llevará al protagonista a convertirse en un detective al más puro estilo Hollywood.

El autor utiliza los clichés del mundo gay (openly gay) y los entresijos oscuros del mundo del espectáculo de la meca del cine a su antojo. Como buen conocedor de las entrañas del negocio, esta novela, a pesar de su aspecto divertido, no deja de ser un retrato de los diversos especímenes que pueblan ese ecosistema del show-business, con todas sus hipocresías y sus miserias (y sus grandezas).

Como anécdota, conocí a Rick en Madrid (es un enamorado de nuestro país), y tuve oportunidad de visitarle, junto a unas amigas, en Los Angeles, resultando una de las veladas más divertidas y encantadoras de mi vida. Su sentido del humor y su optimismo se transmiten perfectamente en este libro. Gracias por el regalo, Rick.

OT al vertedero

Se cargan Operación Triunfo, parece ser que debido a las bajas audiencias.

Para todos los participantes, pasados, presentes y ¿futuros?, y para todos los fans un mensaje de optimismo:

no todo está perdido, siempre nos quedará el vertedero de Sao Paulo:

«¿Cuántas cepas de la gripe española o de Carbunclo empapando fotos de Natalia de Operación Triunfo…?»

Synecdoche, New York

Sinécdoque: 1. f. Ret. Tropo que consiste en extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa; un género con el de una especie, o al contrario; una cosa con el de la materia de que está formada, etc.

Mucho hay que comentar y mucho se puede decir de esta película; Que la escribe y dirige Charlie Kaufmann, guionista de «Olvídate de mí» o «Cómo ser John Malkovich»; Que tiene excelentes interpretaciones (sobre todo Philip Seymour Hoffman); Que, para algunos, Kaufmann intenta abarcar demasiado en su estreno como director, y para otros ha confeccionado un precioso bordado sobre la propia realidad, la vida y la muerte; Que continua con el marcado tono surrealista y los juegos espacio-temporales que impregnaban sus anteriores guiones; Que todo lo que cuenta ya lo había contado Bergman sin tanto artificio… etc.

Creo que es algo inútil intentar desentrañar todo lo que sugiere la película. Es mejor sumergirse en ella, sin prejuicios, sin intentar buscar fallos o virtudes, o qué la hace más o menos merecedora de elogios o críticas. Simplemente hay que disfrutarla.

Me recordó a un poema de Jaime Gil de Biedma que se clava como un puñal.

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

[REC]²

[REC] nos dejó con una imagen en Nightshot grabada en la retina. [REC]² explica esa escena y muchas más cosas. Es lo que todos queríamos, pero, una vez desvelado el misterio, me hubiera gustado no saberlo.

Formalmente es estupenda, aunque no tiene esa «frescura» que tenía su antecesora. Digamos que ya conocemos los trucos. No por eso deja de impactar. Como dicen sus directores, esta continuación tiene 10 veces más de todo lo que tenía la primera entrega. No te gusta el caldo, pues toma dos tazas… Fieles a la cámara al hombro, a la sangre, los gritos, arañazos y mordiscos, algunos momentos son excelentes, de cine de terror de primera, de los que luego recuerdas unas horas más tarde cuando estás intentando conciliar el sueño.
Esta vez creo percibir más ironía, en general. En la elección de personajes, por ejemplo, y, por supuesto, en la manera de «explicar» lo que ocurre y qué es esa infección.

No comento nada más, para no destriparla (je, je, que expresión tan adecuada…). Sólo 2 cosas sobre el público del cine. Primero: al menos una persona se salió a mitad de la película. No creo que fuera porque no soportara las escenas violentas: lo tenía al lado y no parecía disgustado: más bien aburrido. Se perdió la parte más interesante de la película.
Segundo: ¿por qué algunos se ríen a carcajada limpia con escenas extremadamente violentas, no sólo en el contenido visual, sino también en la carga emocional que tienen? Con Bad Taste puedes reirte cuando al protagonista se le cae parte del cerebro, porque… ¡¡¡tío, es de coña!!! Es tan irreal y, sobre todo, no tiene ninguna carga emocional. Evidentemente, cualquier cosa de una película fantástica y de terror como es [REC]² también es de coña… pero leñe, una cosa es sonreírse por la ironía de la situación y otra muy distinta comportarte como si estuvieras viendo una de esas de Jim Carrey haciendo el payaso. Pero bueno, será que yo soy muy sensible…

Y para finalizar y muestra de ironía, el trailer oficial: